• jue. Sep 10th, 2026

Zona Cero//Evelyn: entre la gobernabilidad y el 2027

Roberto Santos

Se acerca el quinto informe de gobierno de Evelyn Salgado Pineda y con él comienza la última etapa de una administración que entrará a su sexto año en un escenario que seguramente será tan intenso como los anteriores, pero con una diferencia fundamental: estará atravesado por el proceso electoral.

Y eso significa mayor presión política, competencia entre grupos, reacomodos, aspiraciones y una mayor exigencia sobre el gobierno estatal, que tendrá que mantener el rumbo sin quedar atrapado en la dinámica de la disputa electoral.

Es precisamente en este punto donde habrá que mirar el gobierno de Evelyn Salgado desde una perspectiva distinta: no solamente por las obras, los programas o las cifras que acompañan su quinto informe, sino por la manera en que ha ejercido el poder.

Gobernar, no hay que olvidarlo, también significa construir gobernabilidad, mantener estabilidad, atender los problemas de la población y, sobre todo, saber convivir con la pluralidad política.

En ese terreno, la mesura, el respeto a sus contrapartes y la decisión de no convertir las diferencias políticas en confrontaciones personales han sido una característica de su administración.

En Guerrero la política casi siempre implica confrontación, por lo que mantener abiertos los canales institucionales tiene un valor propio.

Un gobierno se mide por su capacidad para construir acuerdos sin convertir cada diferencia en una crisis.

Y Evelyn Salgado ha sabido mantener una relación política prudente con sus contrapartes. No ha hecho de la confrontación una forma de gobierno ni ha convertido las diferencias políticas en pleitos personales. Ha sido respetuosa de la pluralidad y ha preferido la ruta institucional

Eso adquiere mayor importancia ahora que comienza el sexto año. Porque el proceso electoral va a meter presión a prácticamente todos los actores políticos. Alcaldes, diputados, partidos, aspirantes y grupos comenzarán a tomar posiciones.

Lo que hoy parece una diferencia administrativa puede mañana convertirse en una disputa política. Y cualquier movimiento del gobierno será leído también bajo el lente electoral.

Ahí estará una de las principales pruebas para la gobernadora: mantener al gobierno funcionando mientras alrededor suyo comienza a calentarse la política.

Los resultados que acompañan el quinto informe permiten observar esa capacidad de gobierno desde diferentes frentes.

En salud, por ejemplo, durante el quinto año se brindaron casi cuatro millones de consultas de primer nivel; se puso en operación el Hospital General de Tlapa, con una inversión de 3 mil 50 millones de pesos y capacidad para atender a más de 400 mil habitantes; también entró en operación el Hospital General de Ayutla, con beneficio para más de 173 mil personas.

Se fortalecieron además los servicios de hemodiálisis, cancerología, bancos de sangre, laboratorios y vacunación.

En protección civil, la dimensión es todavía más evidente. Guerrero no ha tenido años tranquilos. Otis, John, Erik y otros fenómenos naturales obligaron al gobierno a responder en circunstancias extraordinarias.

Aquí la gobernanza no se mide en discursos, sino en capacidad de respuesta.

En equipos, coordinación institucional, atención médica, prevención, infraestructura y capacidad para actuar cuando miles de personas necesitan al gobierno al mismo tiempo.

También está el trabajo silencioso que pocas veces ocupa los titulares: más de 43 mil personas colocadas en empleos formales; más de 51 mil productores beneficiados con semilla mejorada de maíz; caminos rurales, puentes y carreteras rehabilitados; infraestructura educativa; ampliación de redes de agua potable y drenaje; apoyos a mujeres, migrantes, jóvenes, periodistas, personas con discapacidad y comunidades indígenas.

Desde la ventanilla del Registro Civil que resuelve un acta. Desde una campaña de salud que llega a una comunidad. Desde una carretera que permite sacar la cosecha. Desde una escuela que recibe infraestructura. Desde una mujer que encuentra atención ante una situación de violencia.

Son asuntos que difícilmente producen grandes titulares políticos, pero que forman parte de la relación cotidiana entre gobierno y sociedad.

Los datos de turismo merece atención. Guerrero recibió durante 2025 más de 7.1 millones de turistas hospedados, frente a casi 6 millones en 2024.

Acapulco recuperó el Tianguis Turístico y el estado amplió su oferta con nuevos destinos como La Unión y Copala-Marquelia.

Después de los golpes provocados por los huracanes, la recuperación turística no es solamente un asunto económico. También representa una señal de estabilidad, porque ningún destino turístico puede sostenerse sobre la incertidumbre.

La inversión, el turismo, el empleo y la actividad económica necesitan algo que la política suele olvidar: certidumbre.

Y ahí aparece nuevamente la gobernabilidad, que no significa que todo esté resuelto, ni que no haya críticas. Sería absurdo pensarlo.

Pero sí permite observar una forma particular de ejercer el poder: sin convertir la administración pública en una extensión de la pelea partidista.

Está claro que la pluralidad se volverá más visible durante el año electoral. Sin embargo, uno de los rasgos más constantes de Evelyn Salgado ha sido el respeto a sus contrapartes, prudencia frente a la confrontación y una apuesta por mantener relaciones institucionales aun cuando las posiciones políticas sean diferentes.

Y ese será, quizá, uno de los mayores desafíos del sexto año: que la presión electoral no contamine la gobernabilidad, que la competencia no rompa los acuerdos institucionales y que las aspiraciones personales no terminen colocando al gobierno en el centro de las disputas partidistas.

Y es que los políticos ya comienzan a pensar en 2027, mientras la población seguirá pensando en algo mucho más inmediato: seguridad, salud, agua, empleo, caminos, educación y atención.

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