Por / Enrique González Guerrero
Tlapanecos, mixtecos, me’phaa y morenistas coinciden en mis “Tlapas”, como dicen mis paisanos de La Montaña de Guerrero:
“¡Que liberen a Wily!”
Y aquí viene la pregunta: ¿liberen a Wily de dónde?
Porque Wily Reyes Ramos ya está libre y camina por las calles de su pueblo, pero todavía existe una historia jurídica que durante más de 15 años ha pesado sobre su nombre.
Por eso la frase va más allá:
Que los juzgados resuelvan y, si conforme a derecho corresponde, lo declaren inocente mediante sentencia absolutoria.
No se trata de adelantar una resolución judicial. Se trata de que después de tantos años exista una definición jurídica.
¿Y qué tiene que ver la orca Willy?
Aquí viene el parecido con aquella película que muchos recordamos.
En “Liberen a Willy”, película de 1993, un niño llamado Jesse conoce a Willy, una orca que vive en cautiverio y que no está en su hábitat natural. El niño termina entendiendo que lo que realmente necesita Willy es recuperar su libertad.
La historia cinematográfica se convirtió en un símbolo de libertad y de regresar a cada ser a donde pertenece.
Pero aquí no hablamos de una orca.
Aquí hablamos de Wily Reyes Ramos.
Uno con “i” latina y el otro con “ll”.
Uno vivía en un acuario.
El otro ha vivido durante años dentro de una historia jurídica que todavía espera una resolución definitiva.
Y mientras en la película Jesse luchaba por liberar a Willy, en La Montaña algunos paisanos hoy dicen:
“¡Liberen a Wily!”
La comparación puede parecer de película, pero el nombre y la palabra “libertad” hacen que la historia tenga cierto parecido.
Y como en todo cuento, uno espera que llegue el momento en que se conozca el final.
15 años no son cualquier cosa
El caso del llamado diputado 500, Moisés Villanueva de la Luz, marcó un antes y un después para la familia Reyes Ramos.
Un 17 de septiembre de 2011 fue encontrado muerto en la región de La Cañada de Huamuxtitlán.
Desde entonces comenzó una larga historia que llevó a Wily a las Cruces del CERESO de Acapulco y posteriormente, durante el gobierno de Héctor Astudillo Flores, a ser trasladado al poblado de Atlamajac, en Tlapa, para estar más cerca de su familia.
Esposa, hijos, madre y padre, don Cornelio Reyes.
Quince años después, el rostro también habla.
Hace unos días este escribiente lo observó como un comensal más en la capital. No lo saludé; respeté su espacio y su privacidad.
Pero uno observa.
Y en el rostro de Wily se notan los años.
15 años de una historia que todavía no termina.
Ahora viene la política
Aquí es donde el cuento se pone bueno.
Porque mientras los juzgados llevan su propio tiempo, en La Montaña la política no espera.
Los grupos de Morena comienzan a acomodar sus piezas. Los que tienen padrino buscan coordinación; los que tienen madrina levantan la mano; los que tienen estructura comienzan a recorrer comunidades y los que no tienen ni padrino ni madrina buscan quién los adopte políticamente.
Y en medio de todo esto aparece nuevamente el nombre de:
@WilyReyesRamos.
El llamado ex “Peña Nieto de La Montaña” conoce el terreno, conoce a los pueblos, conoce a los grupos y, sobre todo, conoce la política desde adentro.
¿Será candidato?
¿Será coordinador?
¿Será solamente un nombre que algunos grupos están utilizando para medir fuerzas?
Todavía nadie lo sabe.
Pero en política, cuando un nombre vuelve a sonar, por algo será.
El regreso de Wily
Si los juzgados llegan a emitir una sentencia absolutoria, Wily tendría un escenario completamente diferente para defender su nombre y, eventualmente, valorar un regreso a la actividad política.
Y si Morena decide abrirle la puerta, entonces habrá que ver cuántos de los actuales aspirantes se quedan mirando desde la banca.
Porque una cosa es anunciarse.
Otra es tener estructura.
Otra es tener pueblo.
Y otra muy diferente es haber sobrevivido políticamente a 15 años de una historia que parecía no tener final.
Por eso hoy algunos dicen:
“¡Liberen a Wily!”
Y este escribiente recuerda aquella película:
“¡Liberen a Willy!”
Allá, Jesse quería devolver a la orca a su libertad.
Aquí, Wily espera que sean los juzgados quienes definan su situación jurídica.
Primero que hablen los juzgados.
Después que hable el pueblo.
Y finalmente que hable la política.
Porque si Wily regresa, la elección en La Montaña podría tener un ingrediente que muchos no estaban esperando.
Y entonces veremos quién trae padrino, quién trae madrina, quién trae estructura y quién solamente trae discurso.
El cuento todavía no termina.
Es cuento… pero en política, especialmente en La Montaña, cualquier parecido con la realidad puede dejar de ser coincidencia.
