• vie. Jul 10th, 2026

David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro

El exembajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, dijo que ningún personal del FBI o de la CIA tuvo que ver con la detención de El Mayo Zambada. La Fiscalía General de la República y la misma presidenta lo tildaron de mentiroso. ¡Vaya calificativo!
El adjetivo es meramente político y nada diplomático.

Lo veo desde esta perspectiva: el gobierno mexicano es aliado de Trump. O por lo menos le tiende un puente.

Salazar no es un diplomático de carrera. Es político. Ocupó la embajada por ser miembro del Partido Demócrata. Fue embajador en México de EU, de los expresidentes Obama y Joe Biden. Ambos del partido opositor a Trump.

Como funcionario norteamericano violó la soberanía nacional; es la intención de identificar a Salazar.

Ya respondió el exembajador: “No fue nuestro avión ni nuestro piloto”. Hasta donde se sabe, Ovidio engañó al Mayo y así pudo llevarlo a Estados Unidos. Ovidio, por esta acción, goza de privilegios por ser testigo protegido y todavía más beneficios por entregar al Mayo.
De acuerdo a leyes internacionales, nada se le puede hacer a Salazar porque goza de inmunidad, ya que fue embajador.
Y la acusación del gobierno mexicano huele a delito mediático, para ayudarle a Trump y descalificar al partido demócrata en las elecciones venideras en Estados Unidos.
Es poco probable que Trump defienda a Salazar. Ya lo escribí: son adversarios. Es más, así como es Trump, ya hubiera realizado una declaración. No lo ha hecho.
Por lo tanto, el gobierno mexicano colabora con Trump para las próximas elecciones de noviembre.
Interesante, ¿no?

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