• vie. Jul 10th, 2026

Nada Personal: Auditoría Superior del Estado: ¿Fiscalizar o aniquilar enemigos?

Por: Jaime García

Siempre he pensado que la Auditoría Superior del Estado (ASE) es un “elefante blanco”. Y no de esos de zoológico que al menos sirven para la foto. Este es de los que comen presupuesto, no hacen nada… y cuando hacen, lo hacen a modo.

A mi parecer, jamás ha cumplido un papel verdaderamente fiscalizador. De auditorías reales, ni hablamos. De proceder o investigar, menos. Pero de simular y de cuadrar vendettas políticas, en eso sí tienen maestría.

Y reitero: la ASE me parece un elefantote blanco, inútil y caro. Pero hoy la situación es de risa… si no fuera de coraje. Su titular, Marco César Paris Peralta Hidalgo, no vive en Guerrero. Vive en Narnia. En su palacio de fantasía donde él decide quién es culpable antes de revisar un papel y quién es inocente aunque tenga las arcas vacías.

Aunque no comulgo con el actuar de la “Tía Abe” (Abelina López), tiene razón cuando dice que sufrió una persecución política orquestada por este personaje que se ostenta como auditor. Y es que nunca había visto a un “fiscalizador” tan obsesionado con una sola alcaldesa. Ni a Duarte lo traían así.

Tampoco soy ingenuo: no creo que la administración de la Tía Abe sea un convento de carmelitas descalzas. Pero lo que sí creo, porque está a la vista, es que la ASE tiene favoritos para perdonar y favoritos para enterrar. Y Abelina no está en la lista de invitados.

La prueba es insultante: tenemos exalcaldes que entraron con huaraches y hoy traen camionetas blindadas, ranchos, gasolineras y hasta plaza comercial. Viven libres, felices y presumiendo en Instagram. ¿Y la ASE? Bien, gracias. Ni una observación. Ni por equivocación. Ni por disimular.

Esos sí pasaron la auditoría… con honores.

Y mientras tanto, me cuentan desde adentro —porque hasta sus empleados ya están hartos— que desde que llegó el señor César Paris no se ha comprado ni un mouse para el personal. Cero computadoras. Cero sillas. Pero eso sí: la nómina de los “consentidos” está intacta, los viáticos fluyen y la buena vida no se negocia.

Dice el refrán que “cuando el río suena, es porque agua lleva”. Y en la ASE el río ya es cascada. Por eso, señor auditor, en lugar de andar de grillo, póngase a trabajar. Deje de ser tan gris, tan selectivo y tan evidente. Porque los puestos son pasajeros: hoy estás y mañana ya no.

No vaya a ser que en cualquier momento desde el Congreso le apliquen la de “muchas gracias por participar” y nombren a alguien que sí sepa lo que es fiscalizar.

No me lo tomen a mal, solo es un comentario. Les aseguro que nada personal… aunque a varios les debería dar vergüenza.

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