• mié. Jul 8th, 2026

Futbol y política por David Martínez


Analista político, comunicólogo y académico UAGro
El objetivo de la política es evitar conflictos, o, en último de los recursos, postular el mal menor. Sin embargo, al involucrarse en competencia deportiva, es para que gane su representativo o el equipo que les deja mejores dividendos económicos.
La política interviene en deportes para favorecer. No es para encontrar una solución o aplicar la justicia.

Van ejemplos:

Donald Trump se metió al mundial para defender a su equipo. Expulsaron a un jugador de Estados Unidos de nombre Folarin Balogun cuando enfrentó a Bosnia.
El castigo por tarjeta roja a cualquier deportista de futbol es que no podrá jugar el próximo encuentro.
Trump habló con el presidente de la FIFA, Infantino, y logró levantar la sanción.
Fue un arreglo político.
Otra intervención, no lograda, fue el cambio de horario entre México contra Inglaterra. El encuentro estaba establecido con mucha anticipación a las 6 de la tarde. Agenda que quiso moverse a las 12 horas.
En este mundial se interrumpe el partido de futbol a mitad de cada medio tiempo; el argumento consiste en hidratar al jugador, conservar la salud y la actitud física.

Jugar a las 12 horas es atentar contra el rendimiento del espectáculo y del propio deportista. Pero el jugador mexicano ha practicado desenvolverse a esa hora. El inglés, no.

La justificación del gobierno mexicano para desplazar la hora de juego fue una supuesta tormenta eléctrica. Suceso que ni siquiera se asomó. Esto nos remite al profesionalismo del sistema meteorológico mexicano.

El cambio de hora favorecía al equipo mexicano. Finalmente, perdió. La otra intervención política se observó en el encuentro Argentina frente a Egipto. Aquí intervino el árbitro. No marcó un penalti contra la albiceleste y también una falta que parecía expulsión. En esta ocasión, el VAR no repitió las imágenes para revisar las faltas y ratificar que el árbitro se había equivocado. Favoreció a Argentina por un jugador de nombre Messi e intereses comerciales.

Sorprendentemente, argentinos revirtieron el marcador al ir perdiendo 2-0. Terminó ganando 3-2, como ya lo escribí, con la ayuda del silbante.
Egipto, con 11 jugadores, pierde ante 12; uno de ellos, se supone, imparte justicia.

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