Por Enrique González Guerrero
Todo está listo en el Santuario de Tixtla para recibir a cientos de feligreses que, año con año, llegan con fe y devoción para participar en los festejos de la Virgen de la Natividad.
Las calles comienzan a tomar otro ambiente. La tradición, la música, las peregrinaciones y la devoción se hacen presentes en una celebración que forma parte de la historia y la identidad de los tixtlecos.
Y hablando de historia, ¿quién no recuerda la tradición que señala que el general Vicente Guerrero habría regalado una corona a la Virgen de la Natividad?
Han pasado los años, las generaciones se han sucedido y aquella historia permanece en la memoria colectiva de Tixtla.
Pero queda una interrogante que despierta la curiosidad de propios y visitantes:
¿La corona que actualmente luce la Virgen es aquella misma que, según la tradición, fue obsequiada por el general Vicente Guerrero?
Una pregunta que sigue en el aire y que forma parte del misterio y encanto de esta celebración religiosa.
Mientras tanto, Tixtla se prepara para recibir a sus visitantes con los brazos abiertos, renovando una tradición que une fe, historia y cultura guerrerense.
