Por: Hipólito Marbán
Por aquello de que en política nadie debe cantar victoria antes de tiempo, a más de un suspirante morenista guerrerense le cayó encima un auténtico balde de agua fría, cuando Ariadna Montiel Reyes y Citlalli Hernández hicieron oficial lo que muchos no tenían contemplado en sus quinielas: Beatriz Mojica Morga fue designada coordinadora de la Defensa de la 4.ª Transformación en Guerrero.
La decisión llegó después de las mediciones internas que supuestamente Morena presentó a los aspirantes.
Y ahí comenzó la verdadera función.
Porque mientras algunos ya tenían planchado el traje, escogido el discurso, repartidas mentalmente las oficinas y hasta imaginado quién ocuparía qué secretaría, destapando a Bety Mojica como coordinadora de la 4.ª transformación bajo el brazo.
¡Sorpresa!
En política guerrerense, como en las piñatas, uno le pega pensando que adentro hay dulces y termina cayéndole el palo a otro.
La designación, además, dejó una fotografía bastante peculiar: Morena y el Verde estuvieron presentes en el anuncio, mientras el Partido del Trabajo brilló por su ausencia.
La alcaldesa con licencia de Acapulco, Abelina López Rodríguez, fue una de las voces más críticas después del anuncio. Y aquí aparece uno de los ingredientes favoritos de la política: cuando la encuesta no coincide con las expectativas propias, de pronto la encuesta se vuelve sospechosa, incomprensible o hasta ofensiva.
Sobre las versiones relacionadas con un supuesto faltante de alrededor de 898 millones de pesos durante su administración, hay que decirlo con precisión: se trata de un señalamiento que López Rodríguez ha rechazado públicamente, afirmando que puede acreditar el manejo de los recursos y negando haber desviado ese dinero.
Porque una cosa es la crítica política y otra muy distinta convertir una acusación en sentencia.
Eso sí: políticamente hablando, la reacción posterior al nombramiento dejó la impresión de que algunos ya habían perdido la elección interna antes de que terminara de secarse la tinta de la constancia.
Otro personaje que tardó un poco en acomodar las piezas del tablero fue Javier Saldaña Almazán.
El rector con licencia de la UAGro, quien se separó temporalmente del cargo con autorización del Consejo Universitario en junio de 2026, mantiene una evidente presencia política en el escenario estatal.
Y aquí aparece otra de las grandes preguntas de la política guerrerense:
¿Quién se queda con los espacios cuando termina la fiesta?,
Porque una cosa es hablar de transformación, unidad y principios; y otra muy distinta es comenzar a hacer la lista de quiénes deben entrar por la puerta grande.
La política tiene esa extraña costumbre: primero todos hablan de principios y después preguntan discretamente:
—¿Y qué espacio hay para mi equipo?
Y qué decir de Victoriano Wences Real.
El dirigente petista guerrerense apostó sus canicas políticas a la posibilidad de participar en la definición morenista. Pero sus canicas esta vez no alcanzaron para comprar el boleto ganador.
El PT incluso ha expresado públicamente su inconformidad con el proceso y ha dejado sobre la mesa la posibilidad de competir por separado en 2027, aunque eso no equivale todavía a una ruptura formal de la alianza.
Así que aquello de “vamos juntos” empieza a sonar como esas promesas matrimoniales que después necesitan terapia de pareja.
Y mientras tanto, Félix Salgado Macedonio parece haber recordado que en política una fotografía no necesariamente constituye un contrato.
Mojica y Salgado compartieron fórmula electoral en 2024 y, por supuesto, las fotografías, los abrazos y los buenos deseos estuvieron presentes.
Pero ahora aparece la frase que puede resumir buena parte de esta novela: “Que sea coordinadora no significa automáticamente que sea candidata”.
Aunque, claro, tampoco hace falta ser adivino para entender que quien encabeza la coordinación de la 4.ª transformación estatal parte de una posición políticamente relevante rumbo a 2027.
Incluso medios nacionales la describen como perfil para esa candidatura.
¿Y los fundadores de Morena?
Aquí viene la parte más divertida de la contradicción.
A Mojica le recuerdan que no pertenece al grupo de fundadores de Morena.
¡Perfecto!
Pero habría que preguntar:
¿Dónde quedaron muchos de aquellos fundadores cuando comenzaron a repartirse los cargos importantes?
Porque en Morena parece existir una curiosa evolución de la militancia:
Primero, eres fundador.
Después eres compañero.
Luego eres parte del movimiento.
Después eres invitado.
Y finalmente llega alguien que militaba en otro partido y termina ocupando el cargo que tú llevabas años esperando.
Así funciona la política moderna: la antigüedad suma puntos, pero la coyuntura puede valer doble, y lo más curioso es que cuando Mojica fue compañera de fórmula de Félix Salgado, nadie parecía escandalizarse demasiado por su presencia.
Entonces surge una pregunta bastante sencilla:
Si ayer servía para ganar votos, ¿por qué hoy ya no sirve para ganar una encuesta? Como dice aquella canción: “¿A quién quieres engañar, si puedo leer la verdad en tus ojos?”.
La unidad, pero con plan B, C y hasta D. Morena insiste en el llamado a la unidad, Ariadna Montiel y Citlalli Hernández han señalado que las diferencias surgidas del proceso pueden superarse y que existe capacidad para cerrar filas rumbo a 2027.
El problema es que en política la unidad suele tener una condición muy sencilla: que todos estén de acuerdo con el resultado.
Cuando ganas, la encuesta es democracia, cuando pierdes, hay que revisar la metodología.
Cuando ganas, el partido está unido. Cuando pierdes, aparece el “plan B”. Y si el plan B tampoco funciona, siempre queda el plan C.
¿Y si tampoco?… Bueno, para eso existen los partidos aliados.
En medio de esta feria de aspiraciones, merece atención el caso de Rubén Cayetano García; el exdiputado federal ha sostenido una trayectoria distinta a la lógica de quienes parecen vivir en campaña permanente.
Su decisión de no buscar la reelección y mantenerse alejado de la disputa por cargos puede interpretarse como una forma de reivindicar aquellos principios que dieron origen al movimiento.
Aunque, claro, en política nadie está completamente fuera del tablero.
Y la cercanía política con Gerardo Fernández Noroña también forma parte de la ecuación, porque hasta el más puro de los discursos termina encontrándose con la realidad de la grilla, porque del plato a la boca se cae la sopa.
Así que el escenario guerrerense queda abierto. Beatriz Mojica ya tiene la coordinación. Los inconformes tienen la inconformidad.
Los fundadores tienen memoria, los recién llegados tienen futuro,
Y los ciudadanos, como siempre, tienen que pagar la cuenta de una fiesta que todavía ni siquiera comienza.
La gran pregunta no es solamente quién será candidato o candidata. La verdadera pregunta será si todos aquellos que hoy hablan de unidad estarán dispuestos a demostrarla cuando el reparto de posiciones no salga como esperaban.
Este proceso, más de uno descubrió algo todavía más importante:
Que hasta las encuestas pueden convertirse en balde de agua fría cuando uno ya se había comprado el traje para celebrar.
