Miguel Ángel Santos
La columna publicada por Raúl Rodríguez Cortés en El Universal, bajo el título “Los recomendados de la Presidenta”, destaca una importante información acerca de las elecciones de 2027: Claudia Sheinbaum habría solicitado a operadores de Morena y del Congreso promover y respaldar a determinados perfiles para competir por las gubernaturas en los 17 estados.
Entre esos nombres aparece Guerrero con Beatriz Mojica Morga quien, de entre las aspirantes, de acuerdo con Rodríguez Cortés, cuentan con el respaldo político de la Presidenta para buscar la candidatura de Morena.
La importancia de esta revelación aumenta cuando se observa lo que están diciendo las encuestas, que le dan la preferencia a la senadora con licencia, Bety Mojica.
Hay que diferenciar que una cosa es que desde el centro del poder político se identifique a una aspirante como un perfil a respaldar y otra, distinta, es que esa aspirante tenga además una ventaja real entre los ciudadanos.
En el caso de Guerrero, Mojica reúne ambas condiciones.
Veamos: la encuesta de Enkoll publicada por El Universal la colocó en primer lugar dentro de Morena con 37 por ciento de la preferencia efectiva, diez puntos por encima de Félix Salgado Macedonio y 25 puntos arriba de Esthela Damián.
Además, registró el mejor saldo de opinión entre los perfiles evaluados.
Posteriormente, otra medición de Statistical Research Corporation volvió a colocarla arriba.
En el estudio levantado el 28 de julio, Mojica obtuvo 32.5 por ciento, más del doble que Abelina López, quien registró 15.2 por ciento. Esthela Damián apareció con 8.5 por ciento y Jacinto González con 6.2 por ciento.
Y en agosto llegó otra señal. La encuesta publicada por La Crónica de Hoy colocó a Mojica con 31 por ciento, frente a 19 por ciento de Esthela Damián y 9 por ciento de Abelina López.
Cada encuesta tiene metodología, fechas de levantamiento y márgenes de error diferentes, pero todas poseen un elemento que empieza a ser difícil de ignorar: Beatriz Mojica aparece de manera recurrente en la primera posición de varias mediciones.
Incluso una medición de CRIPESO levantada entre el 31 de julio y el 7 de agosto la coloca nuevamente al frente de las preferencias internas de Morena, con 20.38 por ciento, aunque con una proporción importante de ciudadanos que todavía no define su opción.
Aquí es donde la columna de Rodríguez Cortés adquiere relevancia para quienes están en el proceso interno de Morena y para el estado de Guerrero.
Así que, si las encuestas son el mecanismo formal para seleccionar la candidatura, como sostiene Morena, entonces el hecho de que Mojica aparezca reiteradamente arriba es muestra de que constituye un activo político considerable.
De acuerdo con el columnista de El Universal, la Presidenta ha pedido respaldar a la senadora con licencia , quien llega a la etapa decisiva con dos elementos que pueden complementarse: posicionamiento ciudadano y respaldo político.
Claro, no conviene confundir una recomendación con una candidatura decidida.
El propio Rodríguez Cortés advierte que el mecanismo de encuestas no permite conocer siempre con suficiente detalle cómo se realizan los ejercicios demoscópicos y hasta dónde pesan las recomendaciones políticas.
Por eso, en Guerrero todavía falta la parte más complicada: convertir la ventaja en las mediciones en una candidatura competitiva y, eventualmente, en una victoria electoral.
Sin embargo, todos sabemos que la política guerrerense suele ser mucho más compleja que una fotografía demoscópica.
Hay grupos, estructuras territoriales, liderazgos regionales, alianzas, intereses locales y, sobre todo, una larga tradición de movimientos internos que pueden modificar rápidamente el escenario.
Pero, algo ya cambió. Durante meses la disputa por la candidatura de Morena en Guerrero parecía abierta en prácticamente todos los frentes.
Hoy, las mediciones publicadas muestran una tendencia más definida: Beatriz Mojica ha conseguido colocarse adelante entre los perfiles que buscan la candidatura.
Y ahora aparece el factor político que señala Rodríguez Cortés: la Presidenta habría pedido respaldarla.
Si ambas variables se mantienen —encuestas favorables y respaldo desde Palacio Nacional—, Mojica no sólo llega a septiembre como una aspirante más.
Llega como una de las políticas mejor posicionadas.
Su reto será demostrar que esa ventaja no es solamente estadística, sino política; que puede convertirse en unidad dentro de Morena, en capacidad territorial y, sobre todo, en una candidatura capaz de hablarle a un Guerrero que no sólo decidirá quién quiere que lo gobierne, sino qué tipo de gobierno quiere para los próximos seis años.
Y eso no parece ser problema, porque si hay una mujer que conoce los problemas de Guerrero, porque lo ha recorrido en varias ocasiones, es Bety Mojica, quien durante las asambleas ha escuchado la voz ciudadana para retroalimentar sus propuestas.
Lo cierto es que la experiencia de Beatriz Mojica la hace actuar de manera prudente, mesurada; prefiere proponer soluciones a responder ataques de la guerra sucia en su contra.
Tampoco se le ve realizando manifestaciones triunfalistas, como otras que señalan en su propaganda que ya ganaron.
Y parece tener claro que será la organización, la confianza ciudadana y la capacidad de construir acuerdos, lo que hará realidad lo expresado en las encuestas.
