Edita Nava
El talento no necesita presentación, se siente.
Él es Jaime Eugenio Rodríguez Alarcón, sobrino del reconocido pintor chilpancingueño, y heredero de un don que lleva en la sangre.
Jaime tiene una discapacidad auditiva, pero eso nunca ha sido un límite para él. Al contrario, encontró en la pintura su voz, su forma de decirle al mundo lo que siente y lo que ve.
Frente al caballete, el silencio se convierte en color. Cada trazo es una palabra, cada cuadro es una historia.
Un artista guerrerense que nos recuerda que el arte no se escucha, se siente. Y que las verdaderas barreras solo están en la mente.
¡Todo nuestro reconocimiento a su talento! Si tienes la oportunidad de ver su trabajo, no dudes en apoyarlo. En Guerrero hay artistas que valen oro.
