La falta de operación cicatriz podría poner en riesgo la unidad del movimiento en Tierra Caliente, la zona Norte y la Costa Chica.
Por Enrique González Guerrero
Héctor Ulises García Nieto, funcionario vinculado al área de Movilidad de la Ciudad de México, habría intervenido en el proceso interno de Morena en Guerrero, pero lejos de abonar a la unidad, su participación dejó inconformidades entre algunos aspirantes. Ahora, quien enfrenta las consecuencias políticas es Beatriz Mojica Morga, designada coordinadora de Morena para la Defensa de la Soberanía Nacional en Guerrero.
Mientras la Ciudad de México enfrenta serios problemas de movilidad, la intervención de este funcionario en la política guerrerense genera cuestionamientos. Según versiones de participantes, llegó a Guerrero para transmitir a los aspirantes que la senadora Bety Mojica era la elegida y que todos debían sumarse a su proyecto.
Sin embargo, una cosa es anunciar una decisión y otra muy distinta conseguir la unidad. Hoy hace falta una verdadera operación cicatriz, con diálogo, acuerdos y acercamiento con quienes participaron en el proceso interno y no quedaron conformes.
La encuesta que no aparece
Hasta el momento, uno de los principales reclamos de algunos aspirantes es que no se han dado a conocer públicamente los resultados completos de la famosa encuesta que habría definido la coordinación estatal.
De acuerdo con versiones de participantes, cuando fueron convocados a una reunión en la Ciudad de México, les retiraron sus teléfonos celulares. Al final, señalan, solamente les informaron que Bety era la más conocida, sin presentarles los resultados completos del ejercicio demoscópico.
¿Dónde está la encuesta? ¿Por qué no mostrar los resultados para despejar dudas y dar certeza a quienes participaron?
La fotografía de unidad no significa necesariamente que existan acuerdos. Incluso se habla de una reunión con la exconsejera jurídica, quien habría acudido sin que ello representara un compromiso de sumarse al proyecto. Una imagen puede servir para la política, pero no sustituye los acuerdos ni garantiza la simpatía de las bases.
En juego, la fuerza territorial
La preocupación se extiende a Tierra Caliente, la zona Norte y la Costa Chica, donde existen liderazgos y estructuras políticas construidas durante años.
En el Distrito Federal 01, que comprende municipios de Tierra Caliente y la zona Norte, se habla de un potencial de más de 150 mil votos; mientras que en la Costa Chica se mencionan otros 100 mil. Son cifras que deben analizarse con precisión, pero que reflejan la importancia política de ambas regiones.
Hasta ahora, según los señalamientos de inconformes, falta que la coordinadora se siente con diversos actores regionales para escuchar sus planteamientos y construir acuerdos. No basta con esperar que todos se sumen por disciplina partidista.
Misael Medrano también busca su espacio
Otro asunto que genera comentarios es la posible aspiración de Misael Medrano Baza a la coordinación del Distrito Federal 01.
La pregunta es inevitable: ¿quién se encargará de la operación cicatriz en su región si algunos de los propios actores políticos también están concentrados en sus aspiraciones personales?
Entre los militantes de izquierda hay quienes consideran que debe reconocerse a los cuadros que han trabajado durante décadas por el movimiento. De ahí que cualquier nueva disputa por posiciones pueda profundizar las diferencias si no existe diálogo.
En la Costa Chica, el escenario tampoco parece resuelto. Un aspirante originario de Marquelia sostiene que merece encabezar la coordinación y, ante la inconformidad, no se descarta que busque otras alternativas políticas, incluso en partidos aliados o cercanos a Morena. Por ahora, esa posibilidad deberá confirmarse.
Bety necesita operadores, no solamente fotografías
La designación de Beatriz Mojica Morga no garantiza, por sí sola, la unidad de Morena en Guerrero. Para consolidar su posición necesita operadores políticos que conozcan las regiones, interlocutores capaces de tender puentes y voluntad para escuchar a quienes no quedaron satisfechos con el resultado.
Héctor Ulises García Nieto podrá haber transmitido un mensaje de respaldo a la senadora, pero la tarea de construir consensos sigue pendiente. Y si los grupos inconformes no encuentran espacios de diálogo, el costo político podría reflejarse más adelante.
La pregunta es si habrá tiempo para recomponer las diferencias antes de que las aspiraciones personales y las disputas internas se conviertan en una fractura mayor.
Porque en política, la unidad no se decreta, tampoco se consigue con una fotografía: se construye con acuerdos, transparencia y trabajo territorial.
Así las cosas.


