Flor Miranda Mayo
Chilpancingo, Gro., 22 de octubre de 2026.- Guerrero registró la tasa más alta de trabajo infantil en México, con 22.6 por ciento de su población de entre cinco y 17 años involucrada en estas actividades, por encima de Oaxaca y Chiapas, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Trabajo Infantil (ENTI) 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
El problema golpea especialmente a las comunidades indígenas de la Montaña, donde niñas y niños acompañan a sus familias a los campos agrícolas del norte del país y sobreviven entre surcos de jitomate, chile, cebolla, tomate y verduras chinas, ante la falta de ingresos suficientes y oportunidades educativas en sus lugares de origen.
De acuerdo con los resultados del Inegi, después de Guerrero se ubicaron Oaxaca, con una tasa de trabajo infantil de 20.9 por ciento, y Chiapas, con 20.3 por ciento. En contraste, Sinaloa registró la tasa más baja, con 5.4 por ciento, seguido de Baja California, con 5.8, y Coahuila, con siete por ciento.
La encuesta estimó que en México 3.5 millones de niñas, niños y adolescentes de entre cinco y 17 años se encontraban en situación de trabajo infantil durante 2025. De ese total, 364 mil hablaban alguna lengua indígena, 81 mil eran afrodescendientes y 76 mil tenían alguna discapacidad.
En la población indígena, la tasa de trabajo infantil alcanzó 24.9 por ciento, con una incidencia de 29.1 por ciento entre los niños y de 21.2 por ciento entre las niñas.
Además, 1.8 millones de menores realizaban actividades económicas no permitidas, mientras que 1.9 millones efectuaban quehaceres domésticos en condiciones no adecuadas, una categoría que contempla labores que pueden afectar su salud, desarrollo o asistencia escolar.
La pobreza empuja a la niñez a trabajar
El Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan ha advertido que el trabajo infantil se ha extendido entre las familias pobres, cuyos padres y madres carecen de ingresos seguros y no pueden cubrir las necesidades más apremiantes de sus hijos.
De acuerdo con el organismo, el encarecimiento de la canasta básica y de la educación obliga a muchas familias a buscar alternativas de supervivencia, mientras niñas y niños destinan parte de su tiempo a actividades que les permitan obtener ingresos o contribuir a la economía familiar.
En la Montaña de Guerrero, esta situación se refleja en la migración de familias indígenas hacia los campos agrícolas de Sinaloa, donde los menores acompañan a sus padres durante temporadas de trabajo.
El pasado 21 de octubre, 94 jornaleros y jornaleras de la comunidad nahua de Chiepetepec, municipio de Tlapa, salieron rumbo a Culiacán para trabajar en el corte de verduras chinas y chile. El grupo estaba integrado por 53 hombres y 41 mujeres, además de 38 menores de edad: 21 niños y 17 niñas, según la información difundida por Tlachinollan.
Las familias emprenden traslados de hasta 34 horas y permanecen durante varios meses en los campos agrícolas, donde sus ingresos dependen de la cantidad de cajas o libras de producto que logren cortar.
