• mié. Sep 9th, 2026

Por sequía, 160 indígenas de La Montaña migran a campos agrícolas de Sinaloa

Familias de cinco municipios de Guerrero partieron rumbo a los campos de chile morrón; 69 niñas y niños viajaron con sus padres para incorporarse a las labores agrícolas.

Flor Miranda Mayo

Chilpancingo, Gro., 9 de septiembre de 2026.— La falta de lluvias y las pérdidas en las milpas obligaron a 160 jornaleros indígenas de la Montaña de Guerrero a migrar hacia los campos agrícolas de Sinaloa, en el inicio de la temporada alta de movilidad laboral.

De acuerdo con el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, el grupo partió el 8 de septiembre a bordo de tres autobuses con destino a la empresa Divemex, donde se incorporarán al corte de chile morrón en el campo 20, en Sinaloa.

Del total de personas que viajaron, 86 son mujeres y 74 hombres. Además, migraron 69 niñas y niños de entre cero y 17 años, quienes acompañarán a sus familias durante la temporada agrícola.

El reporte señala que la sequía registrada durante aproximadamente dos meses, acompañada de lluvias intermitentes, afectó la producción de maíz en comunidades indígenas de la región.

Natalio, encargado de reunir a las familias jornaleras, explicó que muchas decidieron salir de sus comunidades debido a que no lograron completar sus cultivos.

«“La mayoría se va porque no se pudo lograr parte de su milpa por la sequía que golpeó la región. La milpa se atrasó un poco, ahorita ya estuviera jiloteando”.»

Las familias proceden principalmente de Tlapa, Copanatoyac, Alcozauca, Cochoapa el Grande y Olinalá, municipios caracterizados por altos niveles de pobreza y marginación.

El mayor número de jornaleros provino de las comunidades de Chiepetepec, La Libertad, Almolonga y Ocotepec, donde, según Tlachinollan, persisten condiciones de abandono y una profunda desigualdad social.

La migración también alcanza a niñas y niños

Entre las personas que viajaron a Sinaloa se encuentran 36 niños y 33 niñas.

De ellos, 27 tienen entre cero y cinco años; 28 se encuentran entre los seis y 11 años; 13 tienen entre 12 y 15 años y uno tiene 17 años.

El nivel educativo de las familias también refleja las condiciones de pobreza que enfrentan. Un total de 26 personas no cuenta con estudios, incluidos 12 menores de entre cero y dos años; 14 cursaron algún grado de preescolar, 70 tienen estudios de primaria, 40 de secundaria, nueve de educación media superior y sólo una persona llegó a la universidad.

Para Tlachinollan, la migración representa para muchas niñas y niños la interrupción de sus estudios, al acompañar a sus padres durante las temporadas de trabajo agrícola.

De Guerrero a los campos agrícolas

La salida del 8 de septiembre forma parte del incremento de la migración jornalera que se registra en esta temporada.

Entre el 1 y el 5 de septiembre, ya habían migrado 215 personas, entre ellas 108 hombres y 107 mujeres, además de 72 niñas y niños, con destino a empresas agroindustriales y rancherías de Sinaloa, Michoacán, Chihuahua y Jalisco.

Las familias proceden principalmente de Cochoapa el Grande, Tlapa, Copanatoyac y Zapotitlán Tablas, municipios donde también se han registrado problemas de violencia y desplazamiento.

“Las esperanzas están en los surcos”

Para algunas familias, la migración jornalera se ha convertido en una estrategia de sobrevivencia que se repite durante décadas.

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