• dom. Ago 30th, 2026

Trump, Sheinbaum y Calderón: mismo fin

David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro

Los tres buscan disminuir la fuerza política de Andrés Manuel López Obrador en México. Objetivo difícil, pero no imposible.
AMLO ha penetrado el ánimo de millones de mexicanos. Implementó básicamente dos estrategias: repartir regularmente dinero en efectivo e informar diariamente su opinión sobre todos los temas presidenciales.

El primer punto lo tituló “Programas sociales”; el segundo, mañaneras.

A los recipiendarios les ocultan en esas mañaneras que el sexenio de López Obrador endeudó al país con 17 billones de pesos. Con ese recurso salió airoso de su sexenio. Sin embargo, comprometió a su sucesora. Deja de ser responsabilidad del ex. Cumplió.
El ambiente del mandato de AMLO se caracterizó por altos índices de inseguridad y el mayor número de homicidios, así como de personas desaparecidas.

La táctica amloísta fue establecer un vínculo proteccionista con grupos delincuenciales. Incluso aquellos llegaron a puestos de poder –presidencias municipales y ahora se sabe gubernaturas-. El resumen de esa maniobra nos lo ofreció él mismo bajo la siguiente frase: “Abrazos, no balazos”.

La otra astucia política fue una liga con connotados priistas. Solo escribo uno: Carlos Salinas de Gortari a través de Carlos Slim (su prestanombre), el hombre más rico de México.

AMLO ofrenda un perfil autoritario. Su discurso lo evidencia basado en “yo tengo otros datos”. Además, aplicó esa silueta tiránica con apoderarse del poder judicial. Control de todo. En las últimas semanas ha intentado censurar la libertad de expresión. Algunos han de pensar que son aspiraciones de Sheinbaum; en realidad, López Obrador utiliza a gente que le debe varios favores. Él es el poder detrás de la silla.
Claudia Sheinbaum es la presidenta; quien manda está en Tabasco. Tan ordenada que envió una carta al presidente Donald Trump por quitarle la visa a uno de los hijos. Escrito por encima del poder ejecutivo y de la Secretaría de Relaciones Exteriores. Argumentó, en esa psicosis de poder, atentado a la soberanía nacional.

Es de conocimiento público la detención de Hernán Bermúdez Requena, miembro del equipo del brazo derecho de AMLO: Adán Augusto López, líder de la Barredora. No avanza el caso por indicaciones del expresidente.

Sheinbaum ataca. Instituyó una comisión legislativa con apoyo de la Auditoría Superior de la Federación, una comisión revisora de gastos en obras emblemáticas de AMLO. Acaba de nombrar a 5 coordinadores en Morena (futuros gobernadores) en oposición al nombramiento de gobernadora sustituta en Sinaloa.
La presidenta sabe que no puede sola contra AMLO y por eso ha buscado aliarse con el gobierno norteamericano. Otro poder real. Firmó convenio de colaboración para pretender aniquilar a socios amloístas. Hasta el momento han caído Los Chapitos, el mayor y más de 100 representantes de grupos delincuenciales. Por esta colaboración, Estados Unidos ha reconocido el desempeño de Omar García Harfuch –dedo índice de la presidenta mexicana-.
La actuación de Estados Unidos, si bien han declarado que es contra grupos criminales –por fabricación y distribución de drogas–, en la cimera de los dichos gringos se percibe que combaten a los socios de AMLO, y de paso hacia él, por permisivo y colaborador.
El discurso presidencial claudista dio un giro con la información del enriquecimiento de Genaro García Luna, secretario de Seguridad, del sexenio de Felipe Calderón. Nos informaron de una red bien estructurada por el entonces colaborador de Calderón. Así como de miles de millones de pesos que se robaban.

El cambio discursivo presidencial consiste en que repetían que la violencia aunada a la inseguridad proviene del sexenio de Calderón. Pero, a raíz del descubrimiento sobre la actividad de García Luna, la misma presidenta acotó que “no existe ninguna relación del enriquecimiento del exsecretario de Seguridad, ni con Felipe Calderón ni con algunos de sus familiares”.

Lo anterior indica que Felipe Calderón es aliado y protegido de Estados Unidos; lo mismo que va estableciendo la presidenta. Pero no nada más ellos, algunos gobernadores de Morena van buscando el camino de ser testigos protegidos. Ya lo hizo el secretario de seguridad de Rubén Rocha, Gerardo Mérida.

Los políticos se dejan guiar por quien tiene más poder. En su momento lo tuvo (todavía lo presume) AMLO. Pero Trump –me caiga mal o peor– es más poderoso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Verified by MonsterInsights