✍️Flor Miranda Mayo
Chilpancingo, Gro. — Mujeres indígenas de la Montaña de Guerrero denunciaron que cada temporada migran a los campos agrícolas de otros estados en busca de ingresos, pero se enfrentan a largas jornadas, bajos salarios, discriminación y condiciones que les dificultan incluso recibir atención cuando enferman o sufren un accidente.
La falta de lluvias, las pérdidas en las milpas y la escasez de empleo han obligado a cientos de familias a dejar sus comunidades. Tan solo en lo que va de septiembre, 375 jornaleros han salido de Guerrero rumbo a campos agrícolas, principalmente de Sinaloa.
Del 1 al 5 de septiembre migraron 215 personas: 108 hombres y 107 mujeres, además de 72 niñas y niños. El 8 de septiembre partieron otros 160 jornaleros indígenas de la Montaña: 86 mujeres y 74 hombres, acompañados por 69 menores, informó el Centro de Derechos Humanos Tlalchinolla.
Ha documentado casos de mujeres que, además de enfrentar la precariedad económica, en los campos agrícolas son discriminadas por ser mujeres, indígenas y, en algunos casos, por no hablar español.
Rocío Ramírez Domínguez, jornalera, relató que en las parcelas las mujeres son obligadas a trabajar de más y que, cuando sufren algún accidente, no siempre reciben atención.
“Ya en las parcelas, en los surcos, pues la verdad nosotras enfrentamos situaciones muy difíciles, ¿por qué? Porque nos maltratan mucho, nos hacen trabajar de más”, denunció.
Explicó que para las mujeres que no dominan el español la situación es todavía más complicada, porque no pueden comunicar con facilidad que están enfermas o que resultaron lesionadas.
“Si pasa un accidente, pues una, como no sabe hablar el español, pues no se comunica, o sea, no dice qué es lo que le pasa o qué es lo que tiene, simplemente, pues se aguanta el dolor y así sigue trabajando”, señaló.
A esto se suma el temor de perder el ingreso de ese día.
“Porque si no trabaja ese día, pues no le pagan ese día”, explicó Rocío, quien sostuvo que muchas mujeres terminan guardando silencio y continúan trabajando pese al dolor.
“Simplemente, pues nos dejamos calladas y seguimos trabajando así como si no pasara nada.”
Sin conocer sus derechos laborales
Hermelinda Santiago Barrios, jornalera originaria de Metlatónoc, explicó que durante años desconoció que tenía derechos laborales, debido a que no contaba con un contrato y tampoco recibía información sobre las condiciones de trabajo.
“Nosotros no sabíamos si teníamos derechos laborales antes, porque no teníamos un contrato, no sabíamos qué significa un contrato y por eso mismo nosotros no sabíamos qué eran nuestros derechos laborales”, relató.
Maricruz Méndez Ramírez denunció además las condiciones de alojamiento que enfrentan algunas familias durante su estancia en los campos agrícolas.
“Allá luego trabajamos y no ganamos nada, ganamos poquito, luego llegamos con el cuarto sucio, está todo sucio, hay basura, hay ratas”, denunció.
Y reclamó que, pese a su situación económica, también tienen derecho a condiciones dignas:
“Nosotros tenemos derecho, tenemos derecho porque somos pobres”.
Migrar, la única alternativa
A pesar de las condiciones que denuncian, las mujeres aseguran que no pueden dejar de migrar.
En sus comunidades de la Montaña no encuentran empleos suficientes y la falta de lluvias ha reducido todavía más las posibilidades de obtener ingresos del campo. Para muchas familias, trabajar como jornaleras en otros estados representa la única alternativa para conseguir dinero y cubrir sus necesidades básicas.
El viaje, sin embargo, tiene un costo. Tlachinollan ha documentado qué en la Montaña cientos de familias dejan sus comunidades, sus hogares y a parte de sus familias; mientras que niñas y niños acompañan a sus padres y, en algunos casos, interrumpen sus estudios.
Así, cada temporada, cientos de mujeres indígenas salen de Guerrero rumbo a los campos agrícolas con la expectativa de obtener ingresos, pero también con el riesgo de enfrentar jornadas extenuantes, bajos salarios, discriminación y condiciones laborales que, aseguran, las mantienen en una situación de vulnerabilidad.
