Enfoque
Carlos Díaz Figueroa
A poco más de dos años del llamado segundo piso de la transformación, en el gobierno de México no hay rumbo para disminuir la violencia, de lo que, el índice delictivo criminal va en aumento en falsa expectativa de eliminar menos en erradicar.
El “héroe” en materia de seguridad del gobierno federal, Omar García Harfuch solo y lo único que mantiene es una política colapsada en hechos de sangre en los estados del país en una serie de estrategias y operaciones fallidas en la materia.
La inseguridad es un enigma desde las causas de origen perverso en la práctica de acciones con sentido oculto en el concentrado del plan nacional de seguridad, sin que haya una plena disminución en el fenómeno del orden delictivo.
México está colapsado ante múltiples actos de incertidumbre al interior de la dependencia federal en el ámbito de seguridad, los altos indicadores en referencia han sido notables entre el aumento del crimen y la violencia delictiva en el país.
El Secretario de Estado solo es un funcionario de falsa perspectiva, lo que a casi dos años Omar García Harfuch es un referente de muy bajo perfil, es decir de nivel vulnerable en el combate directo a la inseguridad generada en México.
Difícil entender y aceptar la política oculta en seguridad, sin dirección y sentido para hacerle frente al desafío y el mismo reto por disminuir un fenómeno delictivo en incremento a la falta de un verdadero plan de acción y combate.
El funcionario federal carece de oficio, constancia e inteligencia, producto a la pésima inconsistencia para lograr estabilidad al exterior de los estados a consecuencia del diseñó integral en la estrategia y operación contra ese cáncer delictivo.
La transformación de cambio aún no llega en las entidades, toda vez que el mayor índice de desajuste de seguridad está cada vez más en aumento, sin que haya un plan de origen y causa por combatir de manera frontal lo referente.
