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Más de mil 500 habitantes de la Sierra de Guerrero se unen contra el avance de La Familia Michoacana

14 ejidos de cuatro municipios conformaron la “Ruta de Seguridad y Paz” y exigieron a los gobiernos estatal y federal acciones para frenar la violencia y evitar el desplazamiento de familias.

Flor Miranda Mayo/Guerrero

Sierra de Guerrero, 20 de septiembre de 2026. Cansadas de vivir bajo la amenaza de la delincuencia y ante el temor de perder sus tierras, comunidades de la Sierra de Guerrero cerraron filas y conformaron una alianza civil para defender su territorio frente al avance que atribuyen al grupo criminal La Familia Michoacana.

Más de mil 500 habitantes se concentraron en la localidad de La Ola, donde representantes de 14 ejidos acordaron establecer una “Ruta de Seguridad y Paz”, con la que buscan articular a las comunidades y exigir una respuesta de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Durante la asamblea, los pobladores dejaron clara su principal preocupación: no abandonar sus comunidades ni entregar sus tierras, viviendas y recursos naturales a los grupos delictivos.

“No queremos desplazarnos y dejar nuestros bienes y recursos naturales al crimen organizado”, señalaron los representantes comunitarios.

La nueva ruta contempla comunidades de una amplia franja de la sierra, desde Papanoa, Coyuquilla Norte y Guajes de Ayala, hasta El Durazno, El Parotal, El Porvenir y San Antonio de las Tejas.

A la reunión acudieron habitantes y representantes de los ejidos San Antonio de las Tejas, Bajos de Balzamar, Corrales, La Trinidad, El Porvenir, El Durazno, El Parotal, Las Mesas, Arroyo Frío, Santa Rosa de Lima, Papanoa, Coyuquilla Norte, Guajes de Ayala y El Mameyal.

Exigen frenar a objetivos prioritarios

Los pobladores plantearon como una de sus principales demandas que las autoridades federales y estatales identifiquen, investiguen y detengan a los objetivos prioritarios que, de acuerdo con sus señalamientos, encabezan las actividades criminales en la región.

También exigieron el despliegue de acciones contundentes de seguridad y protección inmediata para las comunidades que consideran en situación de vulnerabilidad.

Los participantes atribuyeron al grupo criminal actividades que, según sus denuncias, han provocado violencia, amenazas y presión sobre las comunidades, además de señalar un presunto interés por los recursos naturales de la región.

Durante la asamblea, algunos pobladores calificaron a La Familia Michoacana como un grupo “terrorista”; esta expresión corresponde al señalamiento de los participantes y no constituye por sí misma una clasificación oficial.

Cuatro municipios, bajo presión

La Ruta de Seguridad y Paz pretende articular comunidades asentadas en una extensa zona serrana que comprende territorio de Coyuca de Catalán, Ajuchitlán del Progreso, Tecpan de Galeana y Petatlán.

Los organizadores sostienen que la zona representa una de las principales reservas territoriales y de recursos naturales de la sierra y que la presión del crimen organizado ha incrementado la preocupación de las familias que habitan en estas comunidades.

Por ello, solicitaron establecer una mesa de coordinación directa con el Gobierno de Guerrero, en la que representantes de la nueva ruta puedan exponer la situación de seguridad que enfrentan y plantear acciones concretas.

La asamblea de La Ola fue presentada por los participantes como el inicio de una organización comunitaria de carácter pacífico, cuyo objetivo es impedir que la violencia termine provocando el abandono de localidades enteras.

Los habitantes advirtieron que quieren permanecer en sus comunidades, conservar su patrimonio y garantizar que las nuevas generaciones puedan seguir viviendo en la sierra sin tener que desplazarse por la presión de la delincuencia.

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