Por Enrique González Guerrero
Karen Castrejón Trujillo parece hacer política más desde las alturas que desde el territorio. Así lo reflejan los espectaculares colocados en ciudades, autopistas y carreteras de Guerrero, cuya renta —según estimaciones señaladas por morenistas— alcanzaría entre 10 mil y 20 mil pesos mensuales por anuncio.
El despliegue de propaganda es evidente y, de acuerdo con estos señalamientos, podría representar alrededor de 2 millones de pesos tan solo en espectaculares. Mientras tanto, en una asamblea, la aspirante habría entregado un bastón con un valor aproximado de cien pesos como parte de sus actividades para buscar encabezar la Coordinación de Defensa de la Soberanía en Guerrero.
Ante este escenario, militantes cuestionan: ¿dónde está la autoridad electoral? ¿El IEPC no observa el gasto y el despliegue propagandístico de las y los aspirantes?
Morenistas fundadores consultados consideran que Castrejón Trujillo es una aspirante “de escritorio” y no de territorio. Afirman que en diversas comunidades y municipios su presencia política es limitada y cuestionan su trabajo realizado cuando fue diputada y funcionaria en Guerrero.
También señalan que, pese a encabezar nacionalmente al Partido Verde Ecologista de México, la presencia de ese partido en Guerrero no se refleja, según ellos, en una estructura territorial sólida.
Los cuestionamientos están sobre la mesa: mientras unos aspirantes recorren comunidades y buscan construir desde el territorio, otros parecen apostar por una estrategia basada en espectaculares y publicidad.
La pregunta queda abierta: ¿territorio o espectaculares?
