Durante su formación en la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tec de Monterrey, participó en sesiones con especialistas y líderes latinoamericanos y desarrolló una propuesta de transformación para Acapulco.
San Pedro Garza García, Nuevo León.— Con la convicción de que prepararse para servir mejor es una responsabilidad con la gente, el Mtro. Fermín Gerardo Alvarado Arroyo concluyó el curso “Liderazgo para la Transformación de lo Público”, impartido por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, en su sede de San Pedro Garza García, Nuevo León.
La formación se desarrolló bajo una modalidad híbrida, combinando sesiones virtuales con una semana de trabajo presencial, talleres, conversatorios y actividades académicas orientadas a fortalecer las capacidades para comprender, diseñar e implementar soluciones a los principales problemas públicos.
A lo largo del programa se abordaron temas fundamentales como creación de valor público, diseño e implementación de políticas públicas, innovación en la gestión pública, liderazgo para la transformación, planeación estratégica, evaluación de resultados y construcción de soluciones con impacto social.
La Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey plantea precisamente una formación orientada a generar valor público y social, mediante conocimiento, metodologías innovadoras y proyectos de incidencia que permitan contribuir a la solución de los grandes problemas del entorno. (Gobierno y Transformación Pública)
Aprender de quienes han transformado ciudades
Durante las sesiones presenciales, Alvarado Arroyo tuvo la oportunidad de participar en conversatorios y sesiones de trabajo con destacados especialistas y referentes del liderazgo público, entre ellos el Dr. Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia, cuya experiencia de transformación urbana y social fue uno de los principales referentes del programa.
A partir de la experiencia de Medellín, se reflexionó sobre la necesidad de enfrentar de manera simultánea problemas como desigualdad, violencia y corrupción, fortaleciendo la educación, las oportunidades, la participación ciudadana, la recuperación del espacio público y, especialmente, la confianza.
Una de las ideas que destacó Alvarado Arroyo de esta experiencia fue:
“Lo más bello para los más humildes.”
Una visión que, dijo, trasciende la obra física y habla de dignidad, justicia social y equidad territorial: poner lo mejor al alcance de quienes históricamente han tenido menos oportunidades.
Del conocimiento a las soluciones
Otro de los ejes centrales del curso fue la creación de valor público, entendida como la capacidad de las instituciones para generar beneficios concretos para la sociedad mediante el uso eficiente, responsable y estratégico de los recursos.
En este proceso se trabajó con herramientas como el Marco Lógico, análisis de actores, indicadores de éxito, capacidad operativa, modelos de resultados y diseño de políticas públicas, que permiten pasar de la identificación de un problema a la construcción de proyectos con objetivos claros, indicadores, responsables y mecanismos de evaluación.
Durante otra de las jornadas, con el Dr. Pablo de la Peña Sánchez, se profundizó en las metodologías para transformar las necesidades de la comunidad en propuestas concretas de creación de valor público.
El punto de partida fue una pregunta fundamental:
¿Qué problema queremos resolver y cómo cambiaremos la vida de las personas?
Innovación y futuro de las ciudades
El programa también permitió conocer nuevas perspectivas sobre innovación pública y futuro urbano, particularmente a través del trabajo del Centro para el Futuro de las Ciudades del Tec de Monterrey, donde se analizaron temas como movilidad, vivienda, sostenibilidad, resiliencia, seguridad, agua, gobernanza metropolitana, equidad territorial y desarrollo económico local.
La reflexión llevó a reconocer que los grandes desafíos urbanos requieren visión de largo plazo, información, innovación, coordinación entre sectores y capacidad para convertir el conocimiento en políticas públicas que mejoren realmente la vida de las personas.
Acapulco: del diagnóstico a una propuesta
Como parte del ejercicio final del curso, los participantes llevaron las herramientas aprendidas a un problema concreto de su comunidad y desarrollaron una propuesta de solución.
En el caso de Alvarado Arroyo, el ejercicio se enfocó en Acapulco, planteando una visión integral de ciudad que parte de la recuperación y revitalización del Centro Histórico y Acapulco Tradicional y se extiende hacia las zonas periféricas, bajo criterios de planeación urbana, resiliencia, vivienda, movilidad, servicios, recuperación económica y equilibrio territorial.
El planteamiento parte de una premisa:
Acapulco no puede seguir creciendo de manera fragmentada ni resolver sus problemas de manera aislada e improvisada. Necesita recuperar su centro, ordenar su crecimiento, atender sus periferias y construir una visión de ciudad sostenible, humana y próspera.
De esta manera, la formación académica se convirtió también en un ejercicio práctico para pensar Acapulco desde una perspectiva integral, con diagnóstico, metodología, indicadores y propuestas de solución.
Una constancia que representa un compromiso
Al concluir el programa y recibir su constancia, Alvarado Arroyo destacó que el documento representa el cierre de una etapa académica, pero también el inicio de una responsabilidad mayor.
“Un certificado reconoce un esfuerzo. La verdadera recompensa es lo que hacemos con lo aprendido.”
En ese sentido, afirmó que la preparación permanente debe entenderse como una responsabilidad de quienes tienen vocación de servicio y aspiran a contribuir a la transformación de su comunidad.
“Acapulco no necesita improvisación. Necesita visión, planeación, innovación y liderazgos capaces de convertir el conocimiento en soluciones y las soluciones en resultados.”
Subrayó que el verdadero liderazgo no se mide por el cargo que se ocupa, sino por la capacidad de generar transformaciones positivas en la vida de las personas.
“Gobernar no es administrar problemas. Es escuchar, comprender, decidir, construir acuerdos y generar resultados. Servir mejor también se aprende.”
Finalmente, Alvarado Arroyo señaló que esta experiencia fortalece su convicción de continuar preparándose y trabajando por un Acapulco con mayor visión de futuro, mejores servicios, más oportunidades, confianza y bienestar para sus familias.
“Seguir aprendiendo, seguir preparándonos y seguir sirviendo. Porque Acapulco puede más, las y los acapulqueños merecen más y juntos podemos construir un mejor Acapulco.”
Concluyó:
“Un nuevo amanecer comienza cuando el conocimiento se convierte en acciones que transforman la vida de nuestra gente.”
De la preparación a la transformación: conocimiento, liderazgo y compromiso con Acapulco.
