• mié. Ago 26th, 2026

El miedo que no suelta

Mome del Moral

Los ves todos los días, el paso obligado de estudiantes, burócratas, madres que caminan a prisa jalando de la mano a sus hijas e hijos. Motos que las hacen circular entre los autos.

Crucero de vidas que coinciden por momentos; hay quienes caminan, hay quienes desde sus autos y transporte público esperan que de paso él siga.

Ellos se apresuran a limpiar los parabrisas; les des la pauta o no, lo hacen. En el tiempo que esperas también se acerca el que vende semillas, las niñas que te ofrecen nanchis, plátanos, cacahuates. Cuántas vidas que nos cruzamos ahí a cada rato.

Pero las balas no detienen la rutina, o la pausan por un momento.

Te cruzas con ellos, el jabón que sale de sus botes improvisados echados al parabrisas sin permiso muchas veces. Hora pico, música que se mezcla y retumba desde las combis del servicio público. Todo se para en un momento, como si fuera cámara lenta. ¡Pum! ¡Pum! Se escucha, una, dos, tres, cuatro…
Sorpresa y miedo, gente que corre. En un parpadeo, vidas arrebatadas violentamente.

Tan rápido sucede como la manera en que se retoma la cotidianidad. La normalización de cuerpos que yacen sin vida.

La vida sigue… a uno de ellos el último suspiro se le escapó con un movimiento en su mano.
Y ahí está, el miedo a todas horas de nuevo.

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