David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro
Un reconocimiento de doctorado honoris causa es un título honorífico que otorgan universidades e instituciones de prestigio a personas con trayectoria excepcional en algún campo social o académico.
La palabra honor se considera como sinónimo de calidad moral, que actúa con honradez.
Un organismo académico reconoce y premia a sus pares. Otro que realiza labores políticas satisface a sus homólogos.
El exrector Javier Saldaña Almazán ha sido excepcional como gestor. En doce años pudo levantar decenas de edificios y laboratorios. Cambió imagen. Incrustó en el consciente colectivo la frase “orgullosamente UAGro”.
Con esa percepción “altiva” hizo política. Acaba de participar en evento interno electoral de Morena. “Estoy en cuarto lugar”, presumió.
En ese proceso político morenista, le cacharon (vídeo testigo) utilizando instalaciones universitarias donde elaboraron propaganda. ¿Ético? No. Pero le valió para tener presencia en bardas y con ello colocarse en cuarto sitio en encuestas, según.
En 12 años, Saldaña controla, si no todo, sí la mayoría de las actividades y decisiones universitarias. Bajo esta idea es que se dan doctorados honoris causa.
Él mismo, me refiero a Saldaña, se pone su estrellita. Le entregará esa distinción “doctora honoris causa” a la ministra Yazmín Esquivel Mossa, a quien, en su momento, se le demostró que plagió tesis de licenciatura y doctorado (debate nacional e internacional). Luego, por presiones, hubo desistimiento. La universidad privada donde realizó estudios de maestría evitó escándalos.
No existen argumentos con soporte académico o social para ese nombramiento de doctor honoris causa, sencillamente político.
Lo desmenuzo de la siguiente manera: la democracia universitaria ha dejado de existir. Se encuentra en la antítesis (vocabulario marxista), es decir, autoritarismo.
Era una discusión de varios; ahora se implanta la idea de una persona. La mejor muestra es el propio Consejo Universitario. Está cancelado el debate. Abyección total.
Interpreto el reconocimiento a la ministra como un anzuelo político de largo alcance. Se percibe distanciamiento entre el exrector y Félix Salgado Macedonio.
Aprecio que AMLO esté detrás de las jugadas políticas felixistas. Con ese reconocimiento a Yazmín, Saldaña brinca a Félix para que la ministra le hable al oído a AMLO sobre Saldaña y su presencia.
El gesto a la gobernadora establece, según el entender, diferencias entre la familia en el poder. Aprecio que ella va con Ricardo Salinas Méndez (su secretario de finanzas) para Acapulco; él con Joaquín “Jacko” Badillo Escamilla (líder del Congreso de Guerrero).
El Consejo Universitario o el exrector decidió entregarle a la doctora Rosa Icela Ojeda Rivera el estatus de maestra emérita. Merecido por su trayectoria como docente e investigadora.
También presenta otro cariz. Alimentar el encono docente entre ella y Rogelio Ortega Martínez, quien al igual que Saldaña participó en contienda interna en Morena. Ojeda Rivera y Ortega fueron pareja. Una especie de desquite porque Ortega, al parecer, se anticipó a la negociación con la futura gobernadora Beatriz Mojica Morga.
