Enfoque
Carlos Díaz Figueroa
Una vuelta a la página a las inconformidades en la designación de Beatriz Mojica Morga desde un proyecto equilibrado, en el que todos tengan cabida gracias a una apertura que busque la continuidad y privilegie la unidad morenista.
Tampoco se puede cumplir un proyecto de gobierno con ambiciones oportunistas, señales de advertencia o chantaje; en cambio, sí se deben lograr acuerdos equilibrados en el reparto del pastel, en donde todos obtengan espacios dignos.
La controversia entre algunos aspirantes debe resolverse a través de la cordura política, dejando de lado egoísmos que a veces resultan perversos. De ahí la importancia del diálogo como punto de encuentro e instrumento de entendimiento y correspondencia.
Para Morena no es necesario someterse al chantaje político; lo que requiere es mantener el puente de comunicación a fin de preservar y seguir respetando los legados del movimiento y lo que ha funcionado para mantenerse como mayoría.
La tarea de unidad no es complicada ni es imposible lograr los objetivos, toda vez que se debe entender que Morena es una marca con un amplio margen, difícil de desmoronarse por el egoísmo de unos cuantos.
Las condiciones aún favorecen a Morena y nadie puede hacerle frente, ni siquiera un frente opositor. El movimiento cuenta con la certeza de las preferencias en las mayorías para continuar gobernando y representando.
Solo se requiere ir unidos para seguir obteniendo la confianza (voto) del pueblo y hacer de los propios legados proyectos de gobierno con firmeza, orientados a las soluciones inmediatas que aún exige la ciudadanía.
