Por: Glendobeth Gutiérrez Castrejón
Cuando se ven canchas llenas de niños, jóvenes y adultos, se resalta una y otra vez que los espacios deportivos, no solamente son cemento, pasto sintético o pintura nueva, sino también áreas donde la gente puede pasarla bien con sus seres queridos y hasta hacer nuevas amistades.
Mientras unos juegan fútbol o basquetbol, otros pueden hacer turno para entrar a la cancha; tal vez caminar, ver desde las gradas o tratar temas de interés común con miras a frenar el ocio, las adicciones y muchas conductas antisociales, para reconstruir el tejido social.
Es en parte por ello que lo destinado a espacios deportivos, no vale únicamente por los miles o millones invertidos, sino también por cada gran historia que nace para quien tiene la oportunidad de usarlos.
La cancha que recientemente se entregó en Mazatlán, municipio de Chilpancingo, es uno de esos lugares que mucho ayudan a tener cuerpo sano, mente sana y a la construcción de la paz.
Es bueno que el Gobierno de México haya invertido en 18 municipios guerrerenses, para que al día de hoy se tengan 26 canchas nuevas y 14 rehabilitadas. También es valioso que el Gobierno del Estado, haya intervenido en otras 25 y que, además, haya hecho posible que artistas guerrerenses pintaran 30 murales mundialistas.
Las obras entregadas permitirán que más personas se integren a equipos deportivos, coordinados por ellas mismas o por entrenadores voluntarios. También traerán alegría a quienes vean desarrollar diversas habilidades de sus hijos, en espacios más dignos.
Cuando las autoridades recuperan espacios para las familias, promueven hábitos saludables, dan esperanza para que las generaciones venideras tengan mayores oportunidades, se ganan que el pueblo las reconozca de manera natural.
Ojalá que siempre haya alguien que les de mantenimiento a los espacios que se han entregado, para que no terminen convirtiéndose en terrenos baldíos. Pero, sobre todo, ojalá que los beneficiarios los hagan suyos, para que los cuiden, organicen torneos y diversas actividades recreativas, que los hagan verse siempre… llenos de vida.
