• sáb. Feb 7th, 2026

La seguridad no se impone con armas, se construye con comunidad: Raúl Arriaga

Mazatlán, Gro.- Raúl Arriaga Tapia, líder comunitario de Chilpancingo e impulsor del programa ciudadano SEMBRANDO ESPERANZA, manifestó en la comunidad de Mazatlán, Gro., que se viven momentos adversos, pero los tiempos de crisis son también tiempos de oportunidad.

La inseguridad que hoy nos duele no es producto de un solo día ni se resolverá con soluciones superficiales. Decirlo con claridad es un acto de responsabilidad: la violencia no se combate únicamente con más patrullas, más armas o más uniformes en las calles. Aun cuando destacó al reconocer el trabajo que en el Estado de Guerrero está haciendo una mujer valiente y que es nuestra gobernadora, la maestra Evelyn Salgado Pineda, en coordinación con el municipio y la Federación.

Pero la verdadera raíz (continuó diciendo) del problema es más profunda. La inseguridad crece donde se rompe el tejido social, donde la comunidad se desorganiza, donde los jóvenes son abandonados, donde el miedo sustituye a la solidaridad y donde la ciudadanía deja de participar y llega la total apatía. Por eso dijo con firmeza:

“Sin organización comunitaria no habrá paz duradera”

Las armas pueden contener momentáneamente la violencia, pero solo la organización ciudadana la desarma de raíz.

Solo un pueblo unido jamás será vencido y será vigilante, participativo y consciente de que puede recuperar sus colonias, sus barrios y sus comunidades, pero sobre todo cuidar lo más valioso que tiene una comunidad, que es su gente.

Hoy Chilpancingo necesita: Vecinas y vecinos organizados en comités comunitarios reales, no simulados.

Comunicación directa entre la ciudadanía y las autoridades, basada en confianza y corresponsabilidad.

Prevención social, con oportunidades para la juventud, cultura de paz, deporte, educación y valores comunitarios.

Reencuentro y reconciliación ciudadana, porque una sociedad fragmentada es terreno fértil para la violencia.

Desde Sembrando Esperanza sostenemos una verdad incómoda pero necesaria:

“La seguridad no se decreta, se construye desde abajo”

Desde la colonia, desde la calle, desde la comunidad organizada.

No pedimos militarizar la vida cotidiana.
Exigimos humanizarla. Convocamos a la participación. No pedimos silencio.
Llamamos a participar de manera activa y en paz como comunidad y a ser más propositivos.

Chilpancingo no está condenado a vivir con miedo, está llamado a organizarse, resistir y reconstruirse. Cuando el pueblo se organiza, la violencia retrocede. Cuando la comunidad despierta, la esperanza avanza. La paz no vendrá sola. La vamos a construir juntos, sostuvo Arriaga Tapia.

Concluyó diciendo que hay colonias que no se reúnen ni siquiera para firmar un documento de petición y que en muchos de los casos es tanta la apatía que dejan solos a sus representantes de comités de desarrollo de cada colonia o a sus comisarios, y esto de verdad es muy lamentable porque, desde la desorganización, llegan los vacíos y las ausencias son la antesala del fracaso de una sociedad con anhelos de seguir transformándose, recalcó.

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