Roberto Santos
En Acapulco, hablar de los problemas de la ciudad es fácil; lo complicado es atreverse a entrarle, poner las ideas sobre la mesa y asumir el riesgo de participar.
Por eso hay que reconocerle a Julio Santos García el valor de haberse inscrito en el proceso interno de Morena para la Coordinación de los Comités de Defensa de la Cuarta Transformación en el municipio.
El ingeniero no llega solamente con buenas intenciones. Su propuesta tiene nombre: “Acapulco con método”.
Julio Santos ha recorrido el territorio acapulqueño, ha conocido de cerca las zonas donde se acumulan los problemas y plantea llevar esa experiencia a una propuesta de soluciones.
Es diferente a conocer Acapulco desde un escritorio. Es mirar de frente las carencias que padecen sus habitantes.
Durante la entrevista con Jessy, en Enlace Informativo, Julio Santos puso sobre la mesa uno de los dolores más cotidianos de los acapulqueños: la falta de agua.
Cuando una madre tiene que decidir entre comprar la leche de sus hijos o pagar una pipa, nos enfrentamos a un problema profundamente humano.
Hablamos de dinero, que muchas veces falta en casa, de cansancio y de familias que no tendrían por qué pagar dos veces para cubrir una necesidad básica.
Santos sostiene que el problema no se resuelve únicamente perforando más pozos o anunciando nuevas obras.
Su diagnóstico apunta a las fugas, el deterioro de la red y las fallas de distribución.
Por eso propone sectorizar el sistema hidráulico e instalar sensores para detectar pérdidas; rehabilitar los equipos de rebombeo y los tanques de almacenamiento; y utilizar herramientas digitales para consultar los tandeos, reportar fugas y dar seguimiento a las reparaciones. Es decir, ingeniería y tecnología al servicio de una necesidad urgente.
Durante la entrevista, algunos comentarios del público mostraron interés en sus propuestas.
Eso demuestra que la gente está cansada de escuchar diagnósticos que conoce de sobra; quiere saber qué se puede hacer y cómo se va a conseguir.
Cuando una propuesta se conecta con los problemas que se viven en casa y en la colonia, comienza a abrirse paso entre el desencanto.
Y aquí es donde “Acapulco con método” cobra sentido: primero escuchar, después analizar y finalmente realizar, con la participación de los ciudadanos y de quienes conocen cada problema desde el territorio.
Que los vecinos no sean invitados de ocasión, sino parte de las soluciones; que sus necesidades se conviertan en prioridades y que las ideas no terminen archivadas después de una reunión.
Hay que reconocer también que participar en un proceso interno de Morena implica entrar a una competencia donde no basta con tener conocimientos o buenas intenciones.
Se necesita convencer, sumar y poner las propuestas a prueba. Julio Santos decidió dar ese paso y someter su experiencia al escrutinio público.
Eso merece reconocimiento, independientemente de cómo termine la contienda.
Acapulco no necesita otro personaje que se presente como salvador. Necesita personas capaces de escuchar, equipos que sepan trabajar y ciudadanos que puedan exigir resultados.
La trayectoria de Santos en proyectos de infraestructura y administración pública forma parte de su propuesta; ahora tendrá que convertir esas credenciales en confianza y demostrar que su método puede pasar del papel a la realidad.
Y es que el éxito de cualquier propuesta hidráulica no se mide por la cantidad de aplausos ni por lo bien que suena un discurso.
Se mide cuando una colonia recibe agua, cuando una fuga se repara y cuando una familia deja de gastar lo que no tiene para conseguirla.
Participar es atreverse a poner las ideas a prueba. Resolver es demostrar que esas ideas sirven.
Julio Santos ya dio el primer paso: entrar a la contienda con varias propuestas concretas, experiencia y conocimiento del territorio.
Ahora le corresponde convencer de que “Acapulco con método” puede ser mucho más que un lema.
Y a Acapulco le corresponde exigir que las palabras se conviertan en realidad.
En Acapulco, cada problema afecta a cientos de personas que ya esperaron demasiado y que merecen más que promesas: soluciones.
