• mié. Oct 7th, 2026

DISRUPTIVA

En Iguala, gobernar también es escuchar

Miguel Ángel Santos

Hay algo que hace distinto al gobierno de Iguala. Un ciudadano llega con un problema y, en lugar de comenzar un recorrido interminable por oficinas y escritorios, puede sentarse frente al presidente municipal para planteárselo directamente.

Eso es, en esencia, lo que ocurre con las Audiencias Ciudadanas que realiza el gobierno de Iguala. Y por eso resulta relevante el reconocimiento que acaba de recibir Erik Catalán Rendón por parte del Congreso de Guerrero.

Durante los dos primeros años de su administración se han realizado 19 jornadas y se han recibido más de mil 200 solicitudes.

Lo verdaderamente relevante es que existe un mecanismo para que la población pueda decirle al gobierno qué necesita y, al mismo tiempo, para que la autoridad conozca de primera mano lo que está ocurriendo en colonias, comunidades y calles.

Eso genera algo que en la administración pública se llama retroalimentación: el gobierno informa, pero también recibe información de la sociedad. Escucha lo que funciona, lo que falta y aquello que debe corregirse.

Pero tener las puertas abiertas no significa que todos los ciudadanos estén de acuerdo con el alcalde. Al contrario: en una democracia es normal que existan opiniones distintas, inconformidades y críticas.

La diferencia está en la capacidad de una autoridad para escuchar esas voces sin convertir cada desacuerdo en un conflicto.

Un gobierno puede encerrarse en sus oficinas y construir una realidad a partir de los reportes de sus propios funcionarios.

O puede salir al territorio y contrastar esa información con lo que dicen directamente los ciudadanos. Las Audiencias Ciudadanas permiten hacer lo segundo.

Ese ejercicio comenzó en Iguala desde el inicio de la administración de Catalán Rendón, antes incluso del exhorto que posteriormente hizo el Congreso del Estado para que los municipios implementaran este mecanismo previsto en la Ley de Participación Ciudadana.

Por eso el reconocimiento legislativo tiene un significado adicional: no se trata solamente de haber cumplido después de recibir un llamado del Congreso, sino de haber adoptado previamente una forma de atención que posteriormente se buscó impulsar en otros municipios.

Y justamente hoy, cuando Erik Catalán presenta su segundo informe de gobierno, vale la pena observar esa característica de su administración: la relación directa con la población.

Los informes de gobierno suelen convertirse en una larga lista de obras, acciones, programas y cifras. Todo eso es necesario para evaluar una administración, pero también importa saber cómo se relaciona el gobierno con la sociedad durante los otros 364 días del año.

Ayer hubo un ejemplo de otra de las vertientes que forman parte de esa agenda.

El alcalde recibió a la gobernadora Evelyn Salgado Pineda y al subsecretario de Prevención de las Violencias de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Torruco Garza, quienes supervisaron los avances del Centro Comunitario “México Imparable”.

El proyecto forma parte de la estrategia nacional impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum para atender las causas que generan violencia.

Y aquí aparece un concepto que conviene entender: prevenir la violencia no significa únicamente aumentar la presencia policial.

También implica crear condiciones para que niñas, niños y jóvenes tengan alternativas de desarrollo.

Por eso el centro contempla espacios deportivos, culturales y de atención a la salud mental.

Tendrá cancha de fútbol 7, multicancha, gimnasio, ajedrez, teatro, danza, box, voleibol, coro y otras áreas destinadas a actividades comunitarias.

La idea es sencilla: si un gobierno quiere prevenir conductas violentas, necesita intervenir antes de que aparezca el delito y generar oportunidades para que los jóvenes puedan ocupar su tiempo en actividades formativas, deportivas y culturales.

Miguel Torruco Garza informó que el centro de Iguala está entre los proyectos más avanzados de este tipo en el país y forma parte de los 360 espacios comunitarios que se impulsan en los llamados Territorios de Paz.

También participaron jóvenes beneficiarios del programa Jóvenes Unen al Barrio, que forma parte de las acciones orientadas a recuperar espacios y contribuir a la reconstrucción del tejido social.

Catalán Rendón resumió el propósito con una frase que explica buena parte de esta estrategia: “La seguridad se construye atendiendo las causas”.

Y hay una relación interesante entre esto y las Audiencias Ciudadanas.

En ambos casos se parte de una misma idea: el gobierno necesita estar en contacto con el territorio.

Las audiencias permiten conocer los problemas directamente de quienes los viven.

Los centros comunitarios buscan intervenir en las condiciones sociales que pueden favorecer la violencia. En ambos casos, la autoridad deja de mirar al municipio solamente desde el escritorio y se acerca a la realidad cotidiana.

Eso tampoco significa que todos los problemas de Iguala estén resueltos.

Sería absurdo afirmarlo. Una administración municipal puede tener avances y, al mismo tiempo, pendientes, errores y decisiones que merezcan ser cuestionadas.

Precisamente por eso resulta importante que existan mecanismos para escuchar a la población.

El reconocimiento entregado por el Congreso, promovido por el diputado Julián López Galeana, con la participación del IEPC Guerrero y el acompañamiento del Poder Legislativo, no debería convertirse en un punto de llegada.

Catalán lo entendió así al señalar que el reconocimiento representa una responsabilidad para mantener y fortalecer este esquema de atención.

Y tiene razón.

Porque gobernar de puertas abiertas no consiste solamente en permitir que la gente entre a una oficina. Consiste en aceptar que la ciudadanía tiene información que el gobierno necesita para tomar mejores decisiones.

Ese quizá sea uno de los aprendizajes más sencillos, pero también más importantes de la política: un gobierno no conoce completamente un municipio hasta que escucha a quienes viven en él.

Hoy, en su segundo informe, Erik Catalán rendirá cuentas de lo que ha hecho durante estos dos años.

Pero también tendrá frente a sí el reto de seguir escuchando.

Porque una administración puede construir obras, entregar programas y presentar buenos números.

Pero si quiere saber cómo se está gobernando realmente, necesita algo que ninguna estadística puede sustituir: escuchar a su gente.

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