Por Enrique González Guerrero
En distintas colonias de la parte norte de Chilpancingo se ha convertido en un problema recurrente el robo de tapas de coladeras, presuntamente para venderlas como fierro viejo.
Lo que pudiera parecer un simple robo de metal termina dejando hoyos abiertos en calles y banquetas, convirtiéndose en un problema para automovilistas, motociclistas y peatones.
Lo más cuestionable es que, de acuerdo con vecinos, en algunos puntos existen cámaras de videovigilancia, pero hasta el momento no se ha logrado detener al llamado “Roba Tapas”.
La pregunta ciudadana es directa: ¿qué está fallando?
Mientras las tapas desaparecen y alguien obtiene unas cuantas monedas por venderlas como fierro viejo, la ciudadanía queda expuesta a accidentes y el municipio termina enfrentando el costo de reponerlas.
No se trata solamente de fierro viejo; se trata de infraestructura pública y seguridad para quienes transitan diariamente por estas calles.
