• jue. Sep 3rd, 2026

¿Un estuche de sorpresas llamado Abelina?

El voyerista
Por Alfredo Guzmán

Como ajedrecista, siempre mido al rival, hasta por la forma de hablar y caminar.

La estrategia de la guerra, reclama conocer el campo de batalla, al contrincante, las armas a usar, y conocer los espacios, para determinar qué, cómo, para qué y porqué.

Conocí personalmente a Abelina López Rodríguez hace 7 meses, gracias a uno de sus operadores. Le dije me contara su historia, misma que poco a poco he ido liberando en mis textos. Ahí fui invitado a ser parte de un engranaje, al cual me uniría para conocer acciones a tomar. Acepté.

Conozco a varios de ellos, quienes tienen responsabilidades concretas. Es un equipo completo, diseñadores, redes, discursos, exposiciones con láminas y asesores. Hay un comité cerrado y uno ampliado. Ellos y ellas deciden todo. Abelina participa.

El comité cerrado, determina. Nada se hace sin conocer el detalle del lugar, los contactos, las flores, templete, la seguridad, el agua que beberá y el sombrero a portar.

En el ampliado hay hoteleros, empresarios, comerciantes, líderes sociales, sindicales, de colonias, de comunidades, de barrios en todo el estado. Transportistas, trabajadores del gobierno, emprendedores, restauranteros, meseros y trabajadores de playas y líderes campesinos.

Poco a poco se han venido uniendo personajes y no se hace ruido, ni alharaca. El movimiento tiene construyéndose 10 años, desde que Abelina determinó buscar ser presidenta municipal. No es una ocurrencia. Se diseñó desde el poder y se mueve el poder.

Lo ocurrido este domingo, fue un corte de caja, que se suponía sería grande, pero no tanto. Las expectativas empezaron a crecer con la suma de ciudadanos de todo tipo.

En política no hay sorpresas, hay sorprendidos. Lo ocurrido, se construyó hace tiempo.

No importa lo que hagan las y los otros, importa el “Plan”.

Hasta ahora ha sido positivo. La fuerza, el poder de organización es derivado de la estrategia.

El Plan camina y seguirá caminando, hasta la definición. No se ha llegado a la meta y pronto se llegará y habrá tiempo para la reflexión y los ajustes.

La unidad demostrada, se reforzó este fin de semana en Acapulco. Nadie canta victoria. El Plan sigue, hasta la victoria. Y esa se está construyendo.

No se ataca a nadie, porque al final habrá unidad. El equipo sabía que habría competencia y estaba preparado. No hay improvisación.

Esa es la ventaja y la diferencia. Aún faltan detalles.

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