Enfoque
Carlos Díaz Figueroa
Pareciera que los adversarios de Norma Otilia Hernández Martínez consideran que la ex alcaldesa capitalina está sepultada en su carrera política, aunque difícil de reconocer que ella es una figura vigente en el tablero político rumbo al 2027.
Más allá del polémico video difundido reunido con un cartel delincuencial, la ex presidenta de Chilpancingo mantiene una estructura de amplia resistencia construida a través de la capacidad de liderazgo sobre el terreno de los techos.
A Norma Otilia no le quita el sueño quienes han utilizado el perverso acontecimiento, no obstante conserva un trabajo ciudadano en las colonias y en el medio rural a lo ancho y largo del municipio de Chilpancingo.
El retiro momentáneo de sus derechos partidistas, desde las tribus locales del morenismo, Norma Otilia preserva un puente de comunicación de manera constante de cerca a la gente, es decir una estrategia operativa de beneficio ciudadano.
Con la forma perversa de desprestigio, para ella ha sido la fortaleza de continuidad en el territorio al igual que en otros contextos en dirección a una política abierta y de apertura en conexión directa con el pueblo de la capital.
Muestra de ello, el crucial respaldo social en su Asociación Civil “Amigos Ciudadanos de Guerrero”, de ahí, el acto moral político que permite la mayor inversión en la aspiración en búsqueda del espacio representativo el próximo año
El margen de certeza en la imagen de aspiración se retoma a la histórica votación que obtuvo al convertirse en diputada local y posteriormente en alcaldesa capitalina, de lo que es un referente que debe reconocer Morena en Guerrero.
La política es de ciclos pero también de formas y tiempos, por lo que la ex edil Norma Otilia preserva una estructura operativa de amplia seguridad en el terreno de los votos, y que no está descartada en el tablero político electoral local y estatal.
