VOX POPULI, VOX DEI. Abelina López
Cientos, miles y miles de personas acudieron el domingo al mitin-marcha para arropar y mostrar su apoyo a su candidata, “la candidata del pueblo”, gritaban, Abelina López.
”La gente ya decidió”, coreaban durante el recorrido.
Francisco Pineda
La concentración del domingo pasado en Acapulco tiene una lectura más importante que el número de asistentes a dicho evento —que, dicho sea de paso, fue una enorme demostración del músculo político de la doctora Abelina López—, pues no solo es el hecho de que asistieron contingentes de las 8 regiones del estado, sino que fue ¿una advertencia a quienes desde el centro del país pretenden resolver la fórmula sin revisar la ecuación completa, al más puro estilo priista?
Hay fotografías que duran más que los discursos. La de ayer en Acapulco será una de ellas. La Costera Miguel Alemán convertida en una marea guinda; contingentes llegados de distintas regiones; banderas, pancartas, camisas con el nombre de Abelina López y, sobre todo, una consigna que terminó por convertir un acto de respaldo a Claudia Sheinbaum en otra cosa: “¡Coordinadora!, ¡Coordinadora!”.
Te lo digo a ti, mi hija; entiéndelo tú, mi yerno.
El mensaje lleva destinatario designado: el CEN de Morena y quienes decidirán su suerte. Con esta muestra evidente de fuerza, Abelina López, la “Tía Abe” o la doctora Abelina, demuestra que su aspiración no termina en las colonias del puerto, sino que puede movilizar las simpatías y las fuerzas vivas de Guerrero.
Químicamente, políticamente pura, puede presumir lo que ninguno de los aspirantes: que nació, se formó y milita en la izquierda. No acepta —y con el hablar directo que la caracteriza— negociar con los advenedizos, con aquellos y aquellas que, después de haber transitado por todos los partidos, ahora son más papistas que el papa, o con aquellas candidatas que invocan en todo y para todo ser la favorita presidencial, en clara alusión a la maestra Damián. “Yo hablo con el pueblo, a él me someto y a nadie más; no necesito reunirme con nadie”, haciendo franca referencia a una de las fuerzas políticas más importantes en el estado, que es el senador Félix Salgado.
El reloj sigue corriendo y tomar la decisión de quién encabezará los trabajos de la 4T en Guerrero seguramente las tiene muy preocupadas; será la más dura de las decisiones, y eso lo saben Ariadna Montiel y Citlalli Hernández. No significan nada las adhesiones que las y los aspirantes reciben, las cuales valen lo mismo que el voto de cualquier ciudadano, pues la fuerza que estas organizaciones presumen es de membrete.
Que una organización empresarial se pronuncie por tal o cual candidato no tiene ningún valor; como las meretrices, se venden al mejor postor y, sin pudor, hoy denostan al candidato a quien mañana le levantan la mano. Es como el regidor que se registró como aspirante a coordinador en un arrebato de incontinencia emocional, cuyo único acto político fue precisamente ese, haberse registrado, y que declinó y se sumó a una aspirante como si el hecho pudiera sumar a la candidata algún voto además del propio.
El problema real, el verdadero, será conciliar los egos de los aspirantes. Hacer coincidir en torno al elegido o elegida al resto que quedó en la carrera será el verdadero reto. ¿Y qué sigue para Esthela? ¿Regresar a la CDMX? ¿A qué cargo? Pues, en caso de no resultar premiada, la fuerza —esa que tanto presume— regresará a sus liderazgos de siempre. Bueno, siempre queda el consuelo de una diputación federal, igual que para Iván Hernández, Javier Saldaña y Pablo Amílcar; el resto, salvo Beatriz Mojica, que es senadora, buscará posiciones políticas para su grupo.
El choque de trenes, la encrucijada, el tema que está desgastando a los dirigentes nacionales, será conciliar a los felixistas con la poderosa fuerza de Abelina López, pues uno dice que es la primera fuerza política en el estado y que participará en las elecciones como candidato, mientras que la doctora Abelina dice: “Los que ya bailaron, a sentarse, y detrás de la raya, joven, que estoy trabajando”, porque el pueblo habló y Guerrero ya decidió.
Vox populi, vox Dei. Abelina López.
El futuro es hoy. Aquí, ahora.
