• lun. Ago 31st, 2026

David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro

Resulta que a una sobrina se le abre la posibilidad de estar muy por arriba del tío, en una posición política.
Si fuera una empresa familiar, el tío pondría al frente del negocio al primogénito. En los tiempos actuales contemplaría o a la esposa o a la hija. Difícilmente a una sobrina; a menos que lo haya cuidado con esmero en tiempos de mengua física o de salud. Posibilidad remota.
Él anhelaba ser presidente municipal. Ella podría ser gobernadora. Porque en los ruedos políticos avanza quien demuestra lealtad a quienes le dieron la oportunidad de mostrar habilidades y aplicar conocimientos profesionales, tanto en lo administrativo como en el terreno político.
A estas alturas del texto, muchos ya descubrieron que escribo sobre Pioquinto Damián Huato y su familiar Esthela Damián Peralta.
Pioquinto es hermano de Alfonso, padre de Esthela, dato muy conocido en el espacio público. También se sabe que el tío ha hecho política y que ha ocupado diferentes espacios en la administración gubernamental. Así como empresarial. Los mayores logros son: secretario de educación, síndico y diputado local, además de representante de comerciantes en pequeño en Chilpancingo. Para él, la ciudad capital de Guerrero la percibe como el ombligo del mundo.
El desempeño de Pioquinto ha sido controversial; como cualquier político, ha beneficiado a habitantes chilpancingueños y también perjudicado. Como político, natural en ellos, busca el beneficio personal.
Deduzco su fortuna por la presencia de dos hoteles. Me detengo en el que se encuentra en el zócalo. De entrada, da la impresión de ofrecer un trauma, no sé si económico o político o ambos, pues es el más alto y prácticamente el doble del que fuera Palacio de Gobierno (hoy Palacio Municipal). Como si quisiera decirnos “soy mejor” o “soy más fuerte”.
Una referencia de esa fortaleza. Recientemente, cuando se conoció que Esthela pretende la gubernatura, Pioquinto armó un alboroto contra comerciantes por un predio. Muchos leyeron en esa acción como una muestra de abuso de poder por la cercanía o familiaridad con Esthela. Luego vendría la ruptura.
Eufemísticamente, la sobrina dijo: “Él ya hizo su historia, quiero hacer la mía”.
Pioquinto comenzó a señalar unos traspiés, con la intención de demeritar a Esthela Damián. Lo único que evidencia Pioquinto es envidia, rencor, pues ha sido rebasado políticamente. Incluso hasta podría sentirse humillado. ¿Cómo? ¡Una personalidad con su trayectoria!
El recurso mediático que le queda a Pioquinto para intentar denostar a su sobrina es el trapicheo.
Por experiencia política, supongo, que Damián Huato sabe de dónde proviene la decisión. Y si no sabe, por lo menos la práctica le indica cómo viene la jugada.
Estamos en un ambiente de partido hegemónico. Otros pretensos lo han entendido y por eso entienden que no se van del partido que en estos momentos los cobija. No quieren perder privilegios. No van a arriesgar.
Tal vez Pioquinto, en este último comentario, ha determinado quedar tablas; es decir, ni ganar ni perder. Lo que tiene le da para vivir con comodidades.

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