David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro
Desde la civilización griega se sabe que cuando los líderes de grupos que gobiernan (realmente) se enfrentan surge la crisis de gobernabilidad. A ese minúsculo clan en la escritura política se le denomina “coalición gobernante”.
El estudio (Kim, Young Hun y Donna Bahry, 2008 “Interrupted Presidencies in Third Wave Democracies”, The Journal of Politics, 70, pp. 807-822) más reciente visto en América Latina lo definieron de esta manera: Para el gobierno dividido y la fragmentación partidaria incrementan la potencialidad del conflicto. Ambiente que vemos ahorita en Morena
Ellos mismos, los que tienen poder, se aniquilan, se enfrentan y la consecuencia hay cambios políticos y sociales.
Desde la visión científica con resultados en el campo de la medicina ha sido esto: la cura se ofrece al eliminar bacterias patógenas sin alterar su estructura. Es decir, “los echan a pelear entre sí”.
Así lo vimos en 1988 con el PRI. Enfrentados. Luego perdieron la presidencia.
Algunos datos de esas confrontaciones morenistas. El ex presidente Andrés Manuel López Obrador contra la presidenta Claudia Sheinbaum.
El ex quiere seguir decidiendo. O gobernar atrás de la silla. ¿Podía? Respuesta, sí. Está en el ánimo de la gente porque repartió parte de la riqueza a través de programas sociales. Dinero que le llega a millones de personas.
¿Cómo le hizo? Simple. Endeudó al país. 17 billones de pesos.
La presidenta carece de un colchón para nuevos proyectos productivos o para crear empleos. Ya pidió 2 billones para salir adelante. Así no se puede gobernar. Pero ademas…
El ex presidente mantiene un perfil autoritario. Dos temas, sólo dos. La reforma judicial para que desde el gobierno se controle la justicia y lineamientos de audiencias para que desde el gobierno se decida una sola información. Su definición es: “ellos dicen mentiras, nosotros la verdad”.
AMLO soñó con un gobierno dictatorial, llegó a autoritario. Claudia es mas democrática y desde la ex presidencia le impusieron ambos temas. Carecía de fuerza política.
No tenía al poder legislativo ni tampoco al judicial. Ya cambió la situación política.
Una visa y el regreso del gobernador de Sinaloa desdibujó la fuerza política del ex. Ahora arropan a la presidenta. El poder de gobernadores y del partido están del lado de la presidenta. Está empoderada.
Es previsible que AMLO no se quedará con los brazos cruzandos.
Sheinbaum adquiere más fuerza por el apoyo de Estados Unidos. Ha establecido una alianza.
Vienen conflictos interesantes entre AMLO y Claudia. Ruptura de la coalicion gobernante. Broncas entre ellos, los de Morena. Crean sus aprietos y nos darán –afortunadamente- la cura para seguir en el autoritarismo. Ni modo así lo sentencia la historia y la ciencia.
