Poleht Rodríguez
De las 364 familias desplazadas por la violencia en Chilapa, 264 ya regresaron a sus comunidades, mientras 52 permanecen pendientes de retorno y otras 33 posiblemente ya no regresarán, informó Félix Arturo Medina Padilla, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación.
Explicó que algunas de las familias que no han vuelto se reubicaron en otras comunidades o fuera de Guerrero, por lo que su retorno ya no es considerado probable.
Aseguró que el Gobierno federal mantiene acciones para atender a los afectados y generar condiciones de seguridad.
Medina Padilla informó también que la Fiscalía General de la República (FGR) abrió 32 carpetas de investigación relacionadas con los hechos que provocaron el desplazamiento de los pobladores.
La secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez Velázquez, señaló que 19 instituciones federales y estatales participan en el Plan Maestro para la Montaña Alta y Baja de la entidad, que contempla 13 ejes de atención en comunidades de los municipios de Atlixtac, Chilapa de Álvarez, Olinalá y Zapotitlán Tablas.
El plan incluye brigadas médicas y atención psicológica, entrega de víveres, recuperación de documentos, acciones de vivienda, educación y bienestar. Además, 239 familias que perdieron sus viviendas o sufrieron afectaciones recibieron un apoyo económico emergente de 18 mil pesos.
En materia de seguridad, la gobernadora Evelyn Salgado Pineda informó que se mantiene presencia permanente en las comunidades, donde se han realizado 256 acciones de vigilancia y proximidad social y se instalaron nueve bases de operación interinstitucionales para atender a más de 16 mil habitantes.
Salgado Pineda aseguró que el despliegue del Ejército, Marina y Guardia Nacional ha permitido avanzar en el retorno a la normalidad y afirmó que existen condiciones para garantizar un regreso seguro a clases, en coordinación con docentes y padres de familia.
Las familias fueron desplazadas en mayo pasado, luego de que hombres armados irrumpieran en las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuehuetlán, lo que obligó a sus habitantes a buscar refugio en Alcozacán y Coatzingo.
