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David Martínez Téllez
Analista político, comunicólogo y académico UAGro
En Estados Unidos se van a celebrar elecciones intermedias en noviembre de 2026. En México serán en junio de 2027, más de medio año después de la norteamericana.
Una elección intermedia se puede describir como antesala de lo que podría ocurrir cuando se confronten los partidos políticos por la presidencia.
Tanto el Partido Demócrata como el Republicano, en ese tipo de elecciones, nos mostraron su debilidad. Ambos tenían la presidencia en su momento y no necesariamente ganan de nuevo este puesto. El poder se puede describir, desgasta, y más cuando la gente percibe excesos desde la presidencia.
En México, en ese periodo corto de alternancia del 2000 al 2018 (donde se estaba construyendo la democracia), observamos que no necesariamente el partido en el poder ganaba la siguiente elección.
Sostengo el concepto de construir porque existían organismos autónomos, los mismos que ofrecían distribución de poder. Hoy la mayoría de ellos han desaparecido. Y si bien existe la votación popular, el ente que organiza, vigila y cuenta esos sufragios ha pasado a manos del gobierno. Conclusión: Los tres poderes dimanan del poder ejecutivo. Esto es más evidente con el actual gobierno de Morena.
La elección intermedia en el sexenio de AMLO perdió fuerza en el poder legislativo federal; los últimos tres años fueron más complicados para sus proyectos. Rectificó en la siguiente elección y obtuvo cuatro millones más de votos para la presidencia y volvió a conquistar ambas cámaras (diputados y senadores). Hacen lo que les dé la gana. Ahora han logrado que el poder judicial sea parte de su cuerpo y de su ideología.
Como diría el expresidente AMLO, hay esperanza. Y la única es que exista más división entre morenistas. Tal y como ha sucedido con republicanos contra su compañero de partido y presidente de aquel país, Donald Trump.
Además de esa animadversión de Trump por gente de su partido, las encuestas han mostrado una sensible baja en la estima de la gente, preferentemente por su política pública antiinmigrante.
En Estados Unidos veremos si en noviembre se mantiene ese desafecto contra Trump.
En México todavía (hasta ahorita) no se ha concretado la reforma electoral y los partidos aliados de Morena –PT, Verde– muestran fisuras internas. Además las propias de Morena.
En 2027 será el análisis real del poder de la presidencia o de la influencia del expresidente.
